Minimalismo
El término minimalista, en su ámbito más general, es referido a cualquier cosa que se haya desnudado a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, o que proporciona solo un esbozo de su estructura, y minimalismo es la tendencia a reducir a lo esencial. Se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, es también el significado a simplificar todo a lo mínimo y generar un "corto circuito" en el receptor de la obra.
El término "minimal" fue utilizado por primera vez por el filósofo Richard Wolheim en 1965, para referirse a las pinturas de Ad Reinhardt y a otros objetos de muy alto contendió intelectual pero de bajo contenido formal o de manufactura, como los ready-made de Marcel Duchamp
Cultura
Como movimiento artístico, se identifica con un desarrollo del arte occidental posterior a la Segunda Guerra Mundial, iniciado en los años 60.
Según el diccionario de la real academia española (RAE), el minimalismo es una corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc.
CARACTERISTICAS:
• Abstracción.
• Economía de lenguaje y medios.
• Producción y estandarización industrial.
• Uso literal de los materiales.
• Austeridad con ausencia de ornamentos.
• Purismo estructural y funcional.
• Orden.
• Geometría Elemental Rectilínea.
• Precisión en los acabados.
• Reducción y Síntesis.
• Sencillez.
• Concentración.
• Protagonismo de las Fachadas.
• Desmaterialización.
Campos de acción
Música minimalista
En el mundo de la música, en los 35 últimos años, el término minimalismo se aplica a veces a la música que muestra alguna de las características siguientes (o todas):
• Repetición de frases musicales cortas, con variaciones mínimas en un período largo de tiempo;
• Éctasis (movimiento lento), a menudo bajo la forma de zumbidos y tonos largos;
• Énfasis en una armonía tonal;
• Un pulso constante.
La primera composición que se considera minimalista fue la obra de 1964 In C, de Terry Riley, a la que siguieron, en la década de 1970 las obras de Steve Reich y Philip Glass entre otros.
La música minimalista puede sonar a veces similar a diferentes formas de música electrónica (e.g. Basic Channel), así como a algunas composiciones basadas en la textura, como alguna de las obras de Gyorgy Ligeti. A veces el resultado final es similar, pero el procedimiento de acercamiento no lo es.
El término minimalismo en música —aplicado independientemente por los compositores y críticos Michael Nyman y Tom Johnson— ha sido polémico, pero tuvo un uso muy amplio desde mediados de los años setenta. El uso de un término del mundo del arte visual ha sido muy polémico; sin embargo, no sólo la escultura minimalista y la música comparten una cierta simplicidad de medios y una aversión al detalle ornamental, sino que muchos de los primeros conciertos minimalistas lo fueron en exposiciones de arte minimalista, como las de Sol LeWitt y otros. Varios compositores asociados con el minimalismo han rechazado el término, sobre todo Philip Glass, que ha dicho que «esa palabra se debe echar a patadas!»
Se habla a veces de música minimal, como una evolución musical, y de totalismo, como un movimiento musical de reacción al minimalismo. También se habla de techno minimal, un género secundario de la música de techno, se caracteriza por un bajo desnudo, sonido entrecortado, un compás rítmico de 4/4 simple (generalmente, alrededor de 120-135 BPM), una repetición de bucles cortos, y cambios sutiles.
Algunos de los compositores que frecuentemente se asocian con este movimiento son:
• Philip Glass.
• Steve Reich.
• Terry Riley.
• La Monte Young.
• Stefano Ianne.
• Michael Nyman.
• Wim Mertens.
• Gavin Bryars.
• Tony Conrad.
• Pauline Oliveros.
• Charlemagne Palestine
• John Coolidge Adams.
• Plastikman
• Moby
• Ricardo Villalobos
• Burzum
Música minimalista
La música minimalista es un género originario de Estados Unidos que se cataloga como experimental o música downtown que empezó a ser creada en los años 1960 basada en la armonía consonante, en pulsos constantes, en lo estático o en las lentas transformaciones, a menudo en la reiteración de las frases musicales en pequeñas unidades como figuras, motivos y células. Este movimiento empezó a comienzos de los 1960s como un movimiento underground en los espacios alternativos de San Francisco y pronto se empezó a oír en los lofts de New York, el minimalismo se expandió hasta ser el estilo más popular de la música experimental del siglo XX. En sus inicios llegó a involucrar a docenas de compositores, a pesar de que sólo cuatro de ellos lograron relevancia - Terry Riley, Steve Reich, Philip Glass, y, con menos visibilidad aunque original, La Monte Young. En Europa sus mayores exponentes son Louis Andriessen, Karel Goeyvaerts, Michael Nyman, Stefano Ianne, Gavin Bryars, Steve Martland, Henryk Górecki, Arvo Pärt, Wim Mertens,José Travieso y John Tavener.
Historia
La palabra "minimalista" fue empleada por primera vez en el año 1968 en relación con la obra de Michael Nyman en una revisión que se hizo de su pieza Cornelius Cardew del álbum The Great Digest. Nyman posteriormente expandió su definición de minimalismo en la música en su libro del año 1974 Experimental Music: Cage and Beyond. Tom Johnson, uno de los pocos que se auto reconoce como minimalista en el campo de la música, reclama ser uno de los pocos compositores que ha sido el primero en usar esta categoría al analizar The Village Voice. El describe el "minimalismo" como (1989, 5):
La idea de minimalismo es mucho más amplia que la mayoría de la gente piensa. Suele incluir por definición cualquier música que se implementa con una pequeña, mínima o limitada cantidad de recursos musicales: piezas que emplean una pequeña cantidad de notas o frases musicales, o piezas escritas con sólo una pequeña cantidad de instrumentos caseros o simples, tal y como timbales, ruedas de bicicleta o vasos de whiskey. Pueden ser piezas que sostienen ritmos báscos y repetitivos a lo largo del tiempo. Se puede incluir a la música realizada el ruido que generan eventos naturales como por ejemplo las corrientes de los ríos. Piezas que tienen ritmos cíclicos sin final. Piezas de ritmos extraños elaborados con los sonidos de un saxofón y su eco sobre una pared. Puede incluir piezas con ritmos que varían lentamente a lo largo del tiempo y que migran gradualmente a otras melodías. Pueden ser piezas que expresan todas las graduaciones entre dos notas , como puede ser Do y Re. Puede una pieza con un tempo lento que tiene una densidad musical de dos o tres notas por minuto.
Algunos de los compositores más prominentes de la música minimalista son John Adams, Louis Andriessen, Philip Glass, Michael Nyman, Steve Reich, Terry Riley, La Monte Young y emc X. La lista puede crecer o disminuir en función de las definiciones que se hagan de la música minimalista, y éstas dependen en gran medida de la instrumentación de la estructura, en las primeras etapas las composiciones de P. Glass y E. Reich tendían a ser muy austeras, con un pequeño intento de embellecer el tema musical principal, las composiciones en estos momentos eran pequeñas realizaciones instrumentales (en las que los propios compositores eran los ejecutores), en algunos casos como el de Glass elaborados con órganos, winds— particularmente saxofones; inclusión de vocalistas, en el caso de Reich el empleo de mazos e instrumentos de percusión. (Los trabajos son planteados para una combinación de instrumentos particular: una pieza de Reich, para remarcar esta característica se denomina "seis pianos" - Six Pianos, fue compuesta justamente con estas características.) En los trabajos de composición de Adams, por ejemplo, se nota la influencia de la música clásica y sus composiciones son más orquestales, cuartetos de cuerda, incluso solos de piano; existen apariciones de coros minimalista en sus composiciones, pero existe una filosofía más tradicionalista en su diseño y una diversidad estilística detrás de sus diseños de música minimalista, según una frase de Adams su trabajo es tan invariable a lo largo del tiempo en el uso de los elementos esenciales y de los instrumentos que, por si mismo, puede denominarse como otro trabajo minimalista.
La relevancia del movimiento minimalista hizo que existieran otros epónimos en otras áreas del arte, como por ejemplo en la escultura, la arquitectura, etc. en todos ellos los "simple" y lo repetitivo aparece como expresión de lo "mínimo", lo "obvio" en las formas, lo "geométrico" y siempre evitando lo decorativo. La música de Reich y Glass pronto fue relacionada con las exposiciones de las galerías de arte y museos de arte moderno debido a que era una forma de esponsorizar la música, de esta forma las obras de arte se presentaban acompañadas integradas con las obras minimalistas visuales, algunos compositores como Sol LeWitt se hicieron prominentes en esta operación. Un aspecto que posee la música minimalista con respecto al resto de las artes minimalistas es su ausencia (al menos conceptual) de variaciones decorativas.
Composiciones iniciales
La música minimalista tiene sus orígenes tanto en las corrientes del conceptualismo como de la música dodecafista. El primer trabajo identificable de la música minimalista es la composición del trío de cuerdas en 1958 que diseñó La Monte Young. La música se escribe empleando las técnicas dodecafonistas, pero las notas se extienden en el tiempo enormemente; la primera nota en la composición se sostiene en el tiempo (en un tempo anotado) de cuatro minutos y 33 segundos. En esta acción el trío de cuerdas comienza otra obra musical.
En el año 1960, Terry Riley escribió una composición para un cuarteto de cuerda en un puro Do mayor. En el año 1963 Riley compuso dos trabajos de música electrónica empleando el retraso de las grabadoras electrónicas, Mescalin Mix y The Gift, los cuales inyectaron dentro del minimalismo la idea de repetición. A continuación, Riley en su obra maestra de 1964 In C hace persuasivos enganches de texturas con frases repetidas durante su ejecución. El trabajo fue compuesto para un grupo de instrumentos. En los años 1965 y 1966 Steve Reich produce tres composiciones —It's Gonna Rain y Come Out para casete, y Piano Phase para actuaciones en directo que introducen la idea de desplazamiento de fase, es decir, son melodías con frases musicales casi idénticas pero desplazadas en el tiempo, y que poseen además diferentes velocidades de ejecución la una con respecto a la otra. Comenzando en el año 1968 con la composición 1 + 1, Philip Glass escribió una serie composiciones que incorporaban el proceso aditivo (basado en secuencias como 1, 1 2, 1 2 3, 1 2 3 4) en un repertorio de técnicas minimalistas; estas composiciones incluían Two Pages, Music in Fifths, Music in Contrary Motion, y otros. Llegado a este punto la música minimalista comenzó su andadura.
Estilo minimalista en la música
Kyle Gann ha identificado 9 tipologías comunes en el diseño de la música minimalista, ninguna de ellas hace un estilo personal de un compositor por sí sola, pero juntas o en combinación pueden describir estilos de los músicos, o tendencias a lo largo de la historia:
1. Armonía estática (una tendencia a permanecer en un acorde, o a moverse de forma retrógrada o directa entre un grupo o repertorio de acordes);
2. Repetición de breves motivos (este es el estereotipo más reconocido en la música minimalista, A través de diferentes autores se ha propagado esta característica, como puede ser las instalaciones Young de tono sinodal, las improvisaciones de violín de Tony Conrad, las piezas permutacionales de Jon Gibson, los trabajos de Phill Niblock y otros ejemplos instrumentales de este tipo)
3. Procesos algorítmicos, lineales, geométricos o graduales (tales como la generación de patrones como 1, 1+2, 1+2+3, 1+2+3+4 y así sucesivamente, permutaciones sistemáticas del tipo de las que emplea Jon Gibson en sus composiciones, o los desplazamientos de fase o los bucles repetitivos de Reich en los trabajos de la década de los ‘60)
4. Un ritmo estático (a menudo motorizado, pero en algunas ocasiones simplemente restringido a un pequeño repertorio de duraciones temporales)
5. Instrumentación estática (cualquier instrumento toca al mismo tiempo, en una superposición de melodías, una puesta en escena donde cada instrumento juega el mismo rol participando en igualdad)
6. "Metamúsica" (detalles sin planificar que van creciendo, o que son amplificados por las percepciones como si fuera un efecto colateral, tal y como aparece en las composiciones de Reich Drumming y Octet)
7. Uso de tonos puros o atemperaciones justas (uso muy común en las obras tempranas de la música minimalista de Young, Conrad, Niblock y Riley pero posteriormente abandonadas en la práctica más popular de Reich/Glass)
8. Empleo de influencias no-occidentales en las composiciones (Young, Riley y Glass se inspiraron en la música de la India en algunas de composiciones, Reich estudió la música africana)
9. Destilado de la esencia de la canción, que se muestra pura sin detalles ocultos, a veces sin significado léxico. La estructura de la voz llega al auditorio sin contenido, rítmica y repetitiva.
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jueves, 20 de agosto de 2009
miércoles, 15 de julio de 2009
Existencialismo
Existencialismo
En sentido amplio, el concepto de existencialismo es confuso y oscuro. No hay una definición teórica clara y unánime. Sin embargo, la concepción más compartida apunta hacia un movimiento filosófico, cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas.
La corriente, de manera general, destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda. Las cuestiones filosóficas del existencialismo tienden a escudriñar en lo profundo de la condición humana.
Emergió como movimiento en el siglo XX, en el marco de la literatura y la filosofía, heredando algunos de los argumentos de filósofos anteriores como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno.
El existencialismo es una corriente, movimiento, o serie de doctrinas filosóficas y culturales que tiene por objetivo y disciplina el análisis y la descripción del sentido individual de la vida humana en cuanto “existe”.Sostiene que el existente humano piensa, actúa, se refiere y relaciona consigo mismo, con su propia trascendencia, con sus contradicciones y sus angustias. Para el pensamiento existencialista el individuo no es una porción mecánica o “parte” de un todo, sino que el hombre es en sí una “íntegridad” libre por sí. Esta doctrina filosófica considera qué es la existencia del ser humano libre y qué es lo que define su esencia, en lugar de entender que su esencia o condición humana determina su existencia. Para esta corriente del pensamiento la existencia del ser humano no es nunca un “objeto” sino que, desde el momento que el ser humano es capaz de generar pensamiento “existe”; en consecuencia el reconocimiento de esa existencia tiene primacía y precedencia sobre la esencia. No obstante, la existencia del hombre puede ser inauténtica o falsa si éste renuncia a su libertad. La carencia de libertad es carencia de existencia. En un sentido estricto para el existencialismo las cosas materiales en cambio "son", pero no "existen".
El existencialismo generalmente defiende la no existencia de un poder trascendental que lo determine; esto implica que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él. Según el filósofo e historiador de la filosofía Nicola Abbagnano, «Se entiende por existencialismo toda filosofía que se conciba y ejercite como análisis de la existencia siempre que por "existencia" se entienda el modo de ser del hombre en el mundo. La relación hombre-mundo es, pues, el único tema de toda filosofía existencialista (...) Los antecedentes históricos más cercanos del existencialismo son la fenomenología de Husserl y la filosofía de Kierkegaard.» Abbagnano considera pensadores fundamentales de esta corriente a Heidegger, Jaspers y Sartre.
Origen y desarrollo
Filósofo danés Søren Kierkegaard cuya influencia fue primordial para el desarrollo del existencialismo
El existencialismo nace como una reacción frente a las tradiciones filosóficas imperantes, tales como el racionalismo o el empirismo, que buscan descubrir un orden legítimo de principios metafísicos dentro de la estructura del mundo observable, en donde se pueda obtener el significado universal de las cosas. En los 1940s y 1950s, existencialistas franceses como Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y Daniel Lira realizaron escritos académicos y/o de ficción que popularizaron temas existenciales del tipo de la libertad, la nada, el absurdo, entre otros. Walter Kaufmann describió al existencialismo como "el rechazo a pertenecer a cualquier escuela de pensamiento, el repudiar la adecuación a cualquier cuerpo de creencias, y especialmente de sistemas, y una marcada insatisfacción hacia la filosofía tradicional, que se marca de superficial, académica y alejada de la vida".
Es la filosofía de la existencia, el movimiento filosófico y humanístico europeo, identificado por la concepción según la cual "la existencia precede a la esencia" (Jean-Paul Sartre), y que se popularizó a partir de la crisis y crítica social y moral, a raíz de los estragos y dramas socio-filosóficos ocasionados por las grandes guerras europeas del siglo XX, especialmente, la segunda guerra mundial.
Al existencialismo se le ha atribuido un carácter vivencial, ligado a los dilemas, estragos, contradicciones y estupidez humana. Esta corriente filosófica discute y propone soluciones a los problemas más propiamente inherentes a la condición humana, como el absurdo de vivir, la significancia e insignificancia del ser, el dilema de la guerra, el eterno tema del tiempo, la libertad, ya sea física o metafísica, la relación dios-hombre, el ateísmo, la naturaleza del hombre, la vida y la muerte. El existencialismo busca revelar lo que rodea al hombre, haciendo una descripción minuciosa del medio material y abstracto en el que se desenvuelve el individuo (existente), para que éste obtenga una comprensión propia y pueda dar sentido o encontrar una justificación a su existencia.
Se definen numerosas tendencias, entre ellas la religiosa y la atea, aunadas por una problemática común aunque cada una con su propio enfoque del entendimiento de la vida. La primera otorga primacía a la relación del hombre con Dios mientras que la tendencia atea considera al individuo como único ser. Estas concepciones se influyen mutuamente al manifestar las mismas preocupaciones y principios éticos, y por experimentar las mismas decepciones en cuanto a todo lo que de absurdo y sin sentido hay en la vida. Este afán por el espíritu de pesimismo, desasosiego y desesperación caracteriza a las tendencias del movimiento existencialista. El existencialismo, o más precisamente la filosofía existencial, se interesa en reflexionar sobre el sentido de la vida y de la muerte por encima de cuestiones abstractas; también intenta mostrar un camino individualmente creativo para que el hombre pueda realizarse, hacerse y valerse a sí mismo, a pesar de las pesadumbres y desasosiegos o de toda circunstancia.
El existencialismo y el arte
Algunos consideran que los conceptos desarrollados en la filosofía a propósito del existencialismo, han sido fuertemente influenciados por el arte. Novelas, obras de teatro, películas, cuentos y pinturas, sin que hayan sido catalogadas necesariamente como existencialistas, sugieren ser precursoras de sus postulados. He aquí algunos autores y obras representativas:
La Epopeya de Gilgamesh, el texto literario más antiguo que se conoce, anónimo hasta ahora, hace mención al tema de la muerte y la búsqueda incansable de la inmortalidad por parte del hombre.
Las tragedias de Eurípides, Sófocles y Esquilo, que ahondan en aspectos vitales como la angustia, el destino y la imposibilidad de escapar de él.
Los libros sapiensales de la Biblia, como el Eclesiastés, algunos Salmos y el libro de Job, que dejan ver afirmaciones y preguntas sobre el sentido de la vida, el sufrimiento y la vanidad de los actos del hombre.
Las tragedias de Shakespeare, como El Rey Lear, Hamlet y Macbeth; infuenciadas a su vez por los trágicos griegos, los libros sapiensales de la Biblia y las ideas de Plutarco. El famoso monólogo de Hamlet (Escena primera del Acto tercero), es considerado un ícono arquetípico del hombre existencialista.
Autores realistas rusos como Dostoievski. En especial, novelas como Crimen y castigo, Memorias del subsuelo, Los endemoniados, Los hermanos Karamázov y El idiota. Algunos temas recurrentes en las obras de Dostoievski incluyen el suicidio, el orgullo herido, la destrucción de los valores familiares, el renacimiento espiritual a través del sufrimiento (siendo uno de los puntos capitales), el rechazo a Occidente y la afirmación de la ortodoxia rusa y el zarismo.
Fausto, en la versión de Goethe, muestra problemas típicos del hombre, como la insatisfacción, los conflictos entre la moral y el deseo -así como sus consecuencias-; y la búsqueda del conocimiento infinito.
La poesía de algunos personajes del siglo XIX, conocidos popularmente como poetas malditos: Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Tristan Corbière, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L'Isle-Adam, François Villon, Thomas Chatterton, Aloysius Bertrand, Gérard de Nerval, Lautréamont, Petrus Borel, Charles Cros, Germain Nouveau, Émile Nelligan, Armand Robin, Olivier Larronde y John Keats.
La escasa obra de Gustav Meyrink, como El Golem o El rostro verde, encierran preguntas sobre la situación espiritual del hombre; sobre la insoportable situación de insomnio, entre el sueño y el despertar.
Las novelas, cuentos y relatos de Franz Kafka, como El Proceso, El Castillo, La Metamorfosis; en las cuales los protagonistas se enfrentan a situaciones absurdas, carentes de explicación, aunque hayan respuestas, a las que nunca tienen acceso.
La obra del escritor portugués, Fernando Pessoa, en particular: El Marinero y El libro del desasosiego.
Obras de autores franceses como La náusea, de Sartre; La peste, de Camus; Viaje al fin de la noche, de Cèline; Para acabar con el juicio de Dios, de Artaud y la poesía y dramaturgia de Jean Genet.
Una de las novelas más conocidas de Hermann Hesse: El lobo estepario, plantea una situación en la que el protagonista, Harry Haller, se encuentra sumido en un profundo dilema sobre su identidad. Hay dos almas viviendo en su pecho: un lobo y un hombre, que representan la virtud y la humanidad, en contraste con la satisfacción salvaje de los instintos y una profunda misantropía.
Las películas del cineasta sueco Ingmar Bergman, como El séptimo sello, Gritos y susurros y Fanny y Alexander.
Los aforismos del autor rumano Emil Cioran: Brevario de podredumbre, Ese maldito yo o "La tentación de existir".
El famoso cuadro de Edvard Munch, El grito.
Heidegger
El alemán Heidegger rechazó que su pensamiento fuera catalogado como existencialista. El equívoco provendría, según los estudiosos, de la lectura e interpretación del primer gran tratado del filósofo, "Ser y tiempo". En verdad, allí se plantea que el objetivo de la obra es la búsqueda del "sentido del ser" -olvidado por la filosofía desde sus inicios-, ya desde los primeros parágrafos, lo cual con propiedad no permitiría entender el trabajo -como expresa el autor- como "existencialista"; pero Heidegger, luego de esa especie de anuncio programático entiende que es previa a la buscada ontología o dilucidación del ser, una "ontología fundamental" y al consagrarse a ella con método fenomenológico, se dedica a un análisis descriptivo pormenorizado y excluyente de la "existencia humana" o "Dasein", con una hondura y una originalidad, inéditas en la historia del pensamiento occidental, siguiendo el método fenomenológico de Edmund Husserl. Con posterioridad, el resto de su obra, que seguirá al primer tratado mencionado, publicado en 1927, se ocupará de otros asuntos en los que ya no se transparenta la temática "existencial". Esta aparente ruptura con el hilo conductor de su pensar primero, será un hiato en su discurso que el filósofo no aceptará nunca como tal... Pero muchos críticos la denominarán: "el segundo Heidegger".
La característica principal del existencialismo es la atención que presta a la existencia concreta, individual y única del hombre, por lo tanto, en el rechazo de la mera especulación abstracta y universal.
El tema central de su reflexión es precisamente la existencia del ser humano, en términos de estar fuera (a saber, en el mundo), de vivencia, y en especial de pathos o temple de ánimo. En expresión de Heidegger: «el-ser-en-el-mundo».
Heidegger, en efecto, se caracteriza, según algunos, por su firme pesimismo: considera al ser humano como yecto (arrojado) en el mundo; el Dasein se encuentra arrojado a una existencia que le ha sido impuesta, abandonado a la angustia que le revela su mundanidad, el hecho de que puede ser en el mundo y que por consiguiente, ha de morir. Sartre, siguiendo a Heidegger, también dista de caracterizarse por un estilo y discurso optimistas; plantea, al igual que Heidegger, al ser humano no tan sólo como yecto, sino como pro-yecto: un proyecto en situación. No obstante, estas posturas no tienen que comprenderse necesariamente como pesimistas; para Sartre la angustia de un alma consciente de encontrarse condenada a ser libre, significa tener en cada instante de la vida, la absoluta responsabilidad de renovarse; y de este punto parte Gabriel Marcel para sustentar una perspectiva optimista, que le lleva a superar cualquier oposición entre el hombre y Dios, en contradicción con la concepción atea de Sartre.
Sartre
"El existencialismo ateo que yo represento (...) declara que, si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto, sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto, que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea de lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es; yo opino que es real el motivo o causa del ser."
Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo
Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset, influido como Heidegger, por Husserl, resumió su filosofía en la tesis Yo soy yo y mi circunstancia; consideró que vida es la realidad radical, la relación entre el Yo y las circunstancias, el ámbito en el que se hace presente todo, es el experimentar la realidad, un conjunto de vivencias, en las que cada uno se relaciona con el mundo; la intuición es la vivencia en la que está presente la evidencia y es sobre las evidencias que descansa nuestro conocimiento. "La vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante, y el presente o el pasado se descubren después, en relación con ese futuro. La vida es futurición, es lo que aún no es”.
Otros antecedentes
Algunos analistas consideran que, ya en el siglo XIX, los alemanes Schopenhauer, Max Stirner y Nietzsche eran existencialistas avant la lettre. Incluso, recusablemente existencialista (aun cuando la palabra «existencialismo» no hubiera sido acuñada en su época), resulta como indicábamos el llamado pesimista, por no llamarlo realista Søren Kierkegaard, quien inaugura lo que se denomina existencialismo cristiano (en este sentido, incluso Blaise Pascal podría considerarse un precedente).
Tres escuelas de existencialismo
En términos: a) de la existencia e importancia de Dios o asimilables como lo Espiritual o el Ser; b) a su negación; c) los dudosos o no-importancia de Eso por la existencia. Se pueden ver tres escuelas de pensamiento existencialista: la teológica, la atea y la agnóstica.
Existencialismo teísta
Esta escuela se puede ulteriormente dividir en "religiosa" y "espiritualista". El existencialismo teológico-religioso halla en Kierkegaard el primero y mayor representante. Heidegger representa el existencialismo espiritualista con su concepción del "ser" y se distancia expresamente del existencialismo ateo de Sartre en su Carta sobre el humanismo. Tambièn Buytendijk, psicólogo cercano a Heidegger, admite ser existencialista su esta linea. Martin Buber, por su parte, representa a una corriente de existencialismo judío muy influida por el hasidismo. Mientras que Gabriel Marcel y Jacques Maritain son encuadrables dentro de un "existencialismo cristiano" no tanto de línea kierkegaardiana sino más bien jasperiana/mounierista (filosofía de la existencia y personalismo). También Nikolai Berdyaev puede considerarse un existencialista religioso de fe ortodoxita.
Existencialismo ateo
El existencialismo ateo es expuesto en el siglo XX por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, que escriben novelas, obras teatrales y ensayos filosóficos. Pero Sartre es, sin duda, aquel que ha dado con El ser y la nada un ejemplo de ateísmo filosófico importante.
En el siglo XXI hay que mencionar tres filósofos ateos (dos franceses y un italiano) muy interesantes. Se trata de André Comte-Sponville, Michel Onfray y Carlo Tamagnone.
Existencialismo agnóstico
Es un existencialismo por el cual la existencia o no de Dios es una cuestión irrelevante para la existencia humana. Merleau-Ponty puede ser considerado gran representante de la corriente, aunque manteniendo más nexos con la fenomenología de Husserl
Pensadores próximos
Otros destacados pensadores adscribibles al existencialismo, en mayor o menor grado, serían: Edith Stein, Nicola Abbagnano, Emmanuel Lévinas, Maurice Blanchot Peter Wessel Zapfe, Karl Jaspers, Max Scheler, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Abraham Alonzo, Emmanuel Mounier e incluso Paul Ricoeur y Hans-Georg Gadamer.
De los existencialistas contemporáneos el más destacado es Rajneesh Chandra Mohan Jain (11 de diciembre de 1931 – 19 de enero de 1990) Osho
El existencialismo
Hacia la tercera década del siglo XX, surge en Alemania el existencialismo y de allí se difunde por el resto de Europa, especialmente en Francia. Esta escuela, podría interpretarse como una reacción ante un período de crisis de conciencia a nivel social y cultural.
Los existencialistas afirman que el hombre es un ser "arrojado al mundo", esta frase parece expresar el sentir europeo de aquellos años y puede ser interpretada de modo literal: los europeos se sienten arrojados en mundo inhóspito, arrojados de sus hogares destruidos y de la seguridad de sus creencias, valores e ideales.
La existencia
En general, el concepto de "existencia" se contrapone a esencia y no es, en principio, un término que pueda ser definido ya que la definición se refiere a la esencia. Pero para los existencialistas, este término tiene un significado restringido, es el modo de ser propio del hombre.
Así solo el hombre "existe" propiamente, puesto que "hombre" y "existencia" son tenidas por sinónimos. Y en este sentido, la existencia implica libertad y conciencia, en palabras de Jaspers:
Existencia es lo que nunca es objeto; es el origen a partir del cual yo pienso y actúa, sobre el cual hablo en pensamientos que no son conocimiento de algo: 'existencia' es lo que se refiere y relaciona con signo mismo y, en ello, con su propia trascendencia. Jaspers, Filosofía
Así entonces, el hombre existe en la medida en que es origen de sí m ismo y se hace a sí mismo por medio de sus elecciones libres. Sartre dirá que en el hombre, la existencia precede la esencia... o en otras palabras, que el hombre es libertad:
Lo que llamamos 'libertad' no puede, por tanto, ser distinguido del ser de la 'realidad humana' Sartre, El ser y la nada
De modo diferente en Heidegger, la existencia del hombre no es anterior a su esencia porque su esencia consiste en la misma existencia.
Las consecuencias de identificar la existencia con el ser humano son que las cosas "son" pero no "existen" en un sentido estricto y por otra parte, la existencia del hombre puede ser inauténtica si renuncia a su libertad.
Existir: estar en el mundo
Para el existencialismo, existir es estar en el mundo y relacionarse con las cosas y otros seres existentes. Pero no se trata simplemente de estar entre las cosas, sino en dirigirse hacia ellas. Esta actitud se entiende como trascendencia, esto es, salir de la propia conciencia para dirigirse hacia el Mundo.
Estar en el Mundo es algo plenamente activo. El hombre está entre las otras cosas, andando entre ellas de una manera interesada (práctica): cuida las cosas, se ocupa de ellas. Así, el hombre crea lo único que constituye su 'verdadero' mundo. Un conjunto de relaciones de los útiles entre sí y respecto al hombre. Así se constituye el espacio humano del Mundo.
La posibilidad y la libertad
Un concepto central dentro del existencialismo es el de posibilidad el cual se identifica con la libertad puesto que soy libre porque posee posibilidades y gracias a ello es que me hago a mí mismo.
La angustia
No solo la razón descubre la realidad, sentimientos básicos como la angustia nos hacen experimentar mejor lo que es la existencia. Kierkegarrd se refiere a esta sensación y la distingue del temor porque a diferencia de este, la angustia no posee un objeto definido y nace justamente de las posibilidades sin garantías que ofrece la existencia.
'La nausea' de Sartre refiere a lo absurdo del existir, todo es contingente y no hay nada que pueda explicar la existencia.
Existencialismo
(Del Lat. Ex[s]istencia). Es uno de los más influyentes sistemas filosóficos y culturales; una tendencia particular de la concepción humanista que tiene por objetivo el análisis y la descripción del sentido y contradicción de la vida humana. Desde el punto de vista del e., el individuo no es una parte mecánica de un todo único (generación, clase, socium), sino lo íntegro por sí mismo.
En la filosofía del e. se definen numerosas tendencias, entre ellas la religiosa y la atea. Las aúna una problemática común, pero cada una tiene su propio enfoque del entendimiento de la vida. En la primera se le otorga primacía a la relación del hombre con Dios. La tendencia atea considera al individuo como único dios. Estas concepciones, sin embargo, se influyen mutuamente, manifestando la misma preocupación por las penas del hombre, proclamando los mismos principios éticos, y experimentando las mismas decepciones en cuanto a todo lo absurdo y privado de sentido que hay en la vida. El espíritu de pesimismo, y veces de desesperación, caracteriza a todas las tendencias del movimiento existencialista.
Uno de los precursores de la doctrina existencialista es Sören Kierkegaard (1813-1855), filósofo y teólogo danés, quien analizó detallada y profundamente tales rasgos de la existencia del hombre como aflicción, temor, amor, culpa, bien y mal, muerte, conciencia, espanto, etc. El espanto permanente que sufre un individuo es fruto del sentimiento de abandono en espera de la muerte inevitable. La fe sincera es lo único que permite al individuo vivir su vida concientemente. Esa línea del pensador protestante la prosigue Nikolai Berdiaev (1874-1948), filósofo ortodoxo ruso, fundador del así llamado "nuevo cristianismo". Según él, la existencia del individuo se fundamenta en la libertad, mientras el sentido de la vida lo hace "en el nacimiento de Dios en el individuo y del individuo en Dios". Existe sólo el individuo, mientras todo lo demás "hay" pero no existe, ya que no tiene conciencia de su existencia, tan solo se adapta a las condiciones objetivas. En este e. se tropiezan tres factores: la libertad, la predestinación divina y la responsabilidad y energía personal de un ser que sabe pensar, sentir y producir. El individuo siempre debe renovarse, es decir, llegar a ser cada vez más humano.
Karl Jaspers (1883-1969) entendió este problema a su modo, ofreciendo separar el "tiempo axial" de la historia y concentrar la atención en aspectos continuos que hay en la vida (enfermedad, muerte, sufrimiento) que determinan el sentido principal de la existencia. Según Jaspers, todo ser debe buscar su individualidad en la vida presente.
En la filosofía y literatura española es Miguel de Unamuno (1864-1936) quien desarrolló la concepción existencialista. Le atribuyó significado especial a la idea de "donquijotismo", según la cual el hombre libra una lucha permanente (al igual que Don Quijote) por un ideal irreal. Cada existencia concreta comprende choques de categorías corrientes y sublimes, de pragmatismo y lucidez espiritual.
Para muchos existencialistas, otra fuente de esta doctrina, aparte de Kierkegaard, está representada por Federico Nietzsche (1844-1900).
Así como los marxistas hicieron uso del método dialéctico de Hegel, los existencialistas más recientes utilizan para sus descripciones el riguroso método fenomenológico de Husserl.
Martín Heidegger (1889-1976) y Jean Paul Sartre (1905-1980), son otros pensadores que han contribuido considerablemente al desarrollo del e. También puede ser considerado en esta corriente, José Ortega y Gasset (1883-1955), aun cuando su línea de pensamiento raciovitalista escapa en muchos puntos de varios de los supuestos básicos del e.
Independientemente de la diversidad que caracteriza al enfoque existencialista de las situaciones de la vida humana, esta concepción se singulariza también por la sensibilidad para con todos los problemas de la existencia individual, así como por la confianza en las fuerzas creadoras personales. La afirmación de muchos existencialistas: "La existencia quiere decir el ser humano, el ser humano quiere decir la existencia" se corresponde completamente con la concepción del N.H.
En sentido amplio, el concepto de existencialismo es confuso y oscuro. No hay una definición teórica clara y unánime. Sin embargo, la concepción más compartida apunta hacia un movimiento filosófico, cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas.
La corriente, de manera general, destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda. Las cuestiones filosóficas del existencialismo tienden a escudriñar en lo profundo de la condición humana.
Emergió como movimiento en el siglo XX, en el marco de la literatura y la filosofía, heredando algunos de los argumentos de filósofos anteriores como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno.
El existencialismo es una corriente, movimiento, o serie de doctrinas filosóficas y culturales que tiene por objetivo y disciplina el análisis y la descripción del sentido individual de la vida humana en cuanto “existe”.Sostiene que el existente humano piensa, actúa, se refiere y relaciona consigo mismo, con su propia trascendencia, con sus contradicciones y sus angustias. Para el pensamiento existencialista el individuo no es una porción mecánica o “parte” de un todo, sino que el hombre es en sí una “íntegridad” libre por sí. Esta doctrina filosófica considera qué es la existencia del ser humano libre y qué es lo que define su esencia, en lugar de entender que su esencia o condición humana determina su existencia. Para esta corriente del pensamiento la existencia del ser humano no es nunca un “objeto” sino que, desde el momento que el ser humano es capaz de generar pensamiento “existe”; en consecuencia el reconocimiento de esa existencia tiene primacía y precedencia sobre la esencia. No obstante, la existencia del hombre puede ser inauténtica o falsa si éste renuncia a su libertad. La carencia de libertad es carencia de existencia. En un sentido estricto para el existencialismo las cosas materiales en cambio "son", pero no "existen".
El existencialismo generalmente defiende la no existencia de un poder trascendental que lo determine; esto implica que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él. Según el filósofo e historiador de la filosofía Nicola Abbagnano, «Se entiende por existencialismo toda filosofía que se conciba y ejercite como análisis de la existencia siempre que por "existencia" se entienda el modo de ser del hombre en el mundo. La relación hombre-mundo es, pues, el único tema de toda filosofía existencialista (...) Los antecedentes históricos más cercanos del existencialismo son la fenomenología de Husserl y la filosofía de Kierkegaard.» Abbagnano considera pensadores fundamentales de esta corriente a Heidegger, Jaspers y Sartre.
Origen y desarrollo
Filósofo danés Søren Kierkegaard cuya influencia fue primordial para el desarrollo del existencialismo
El existencialismo nace como una reacción frente a las tradiciones filosóficas imperantes, tales como el racionalismo o el empirismo, que buscan descubrir un orden legítimo de principios metafísicos dentro de la estructura del mundo observable, en donde se pueda obtener el significado universal de las cosas. En los 1940s y 1950s, existencialistas franceses como Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y Daniel Lira realizaron escritos académicos y/o de ficción que popularizaron temas existenciales del tipo de la libertad, la nada, el absurdo, entre otros. Walter Kaufmann describió al existencialismo como "el rechazo a pertenecer a cualquier escuela de pensamiento, el repudiar la adecuación a cualquier cuerpo de creencias, y especialmente de sistemas, y una marcada insatisfacción hacia la filosofía tradicional, que se marca de superficial, académica y alejada de la vida".
Es la filosofía de la existencia, el movimiento filosófico y humanístico europeo, identificado por la concepción según la cual "la existencia precede a la esencia" (Jean-Paul Sartre), y que se popularizó a partir de la crisis y crítica social y moral, a raíz de los estragos y dramas socio-filosóficos ocasionados por las grandes guerras europeas del siglo XX, especialmente, la segunda guerra mundial.
Al existencialismo se le ha atribuido un carácter vivencial, ligado a los dilemas, estragos, contradicciones y estupidez humana. Esta corriente filosófica discute y propone soluciones a los problemas más propiamente inherentes a la condición humana, como el absurdo de vivir, la significancia e insignificancia del ser, el dilema de la guerra, el eterno tema del tiempo, la libertad, ya sea física o metafísica, la relación dios-hombre, el ateísmo, la naturaleza del hombre, la vida y la muerte. El existencialismo busca revelar lo que rodea al hombre, haciendo una descripción minuciosa del medio material y abstracto en el que se desenvuelve el individuo (existente), para que éste obtenga una comprensión propia y pueda dar sentido o encontrar una justificación a su existencia.
Se definen numerosas tendencias, entre ellas la religiosa y la atea, aunadas por una problemática común aunque cada una con su propio enfoque del entendimiento de la vida. La primera otorga primacía a la relación del hombre con Dios mientras que la tendencia atea considera al individuo como único ser. Estas concepciones se influyen mutuamente al manifestar las mismas preocupaciones y principios éticos, y por experimentar las mismas decepciones en cuanto a todo lo que de absurdo y sin sentido hay en la vida. Este afán por el espíritu de pesimismo, desasosiego y desesperación caracteriza a las tendencias del movimiento existencialista. El existencialismo, o más precisamente la filosofía existencial, se interesa en reflexionar sobre el sentido de la vida y de la muerte por encima de cuestiones abstractas; también intenta mostrar un camino individualmente creativo para que el hombre pueda realizarse, hacerse y valerse a sí mismo, a pesar de las pesadumbres y desasosiegos o de toda circunstancia.
El existencialismo y el arte
Algunos consideran que los conceptos desarrollados en la filosofía a propósito del existencialismo, han sido fuertemente influenciados por el arte. Novelas, obras de teatro, películas, cuentos y pinturas, sin que hayan sido catalogadas necesariamente como existencialistas, sugieren ser precursoras de sus postulados. He aquí algunos autores y obras representativas:
La Epopeya de Gilgamesh, el texto literario más antiguo que se conoce, anónimo hasta ahora, hace mención al tema de la muerte y la búsqueda incansable de la inmortalidad por parte del hombre.
Las tragedias de Eurípides, Sófocles y Esquilo, que ahondan en aspectos vitales como la angustia, el destino y la imposibilidad de escapar de él.
Los libros sapiensales de la Biblia, como el Eclesiastés, algunos Salmos y el libro de Job, que dejan ver afirmaciones y preguntas sobre el sentido de la vida, el sufrimiento y la vanidad de los actos del hombre.
Las tragedias de Shakespeare, como El Rey Lear, Hamlet y Macbeth; infuenciadas a su vez por los trágicos griegos, los libros sapiensales de la Biblia y las ideas de Plutarco. El famoso monólogo de Hamlet (Escena primera del Acto tercero), es considerado un ícono arquetípico del hombre existencialista.
Autores realistas rusos como Dostoievski. En especial, novelas como Crimen y castigo, Memorias del subsuelo, Los endemoniados, Los hermanos Karamázov y El idiota. Algunos temas recurrentes en las obras de Dostoievski incluyen el suicidio, el orgullo herido, la destrucción de los valores familiares, el renacimiento espiritual a través del sufrimiento (siendo uno de los puntos capitales), el rechazo a Occidente y la afirmación de la ortodoxia rusa y el zarismo.
Fausto, en la versión de Goethe, muestra problemas típicos del hombre, como la insatisfacción, los conflictos entre la moral y el deseo -así como sus consecuencias-; y la búsqueda del conocimiento infinito.
La poesía de algunos personajes del siglo XIX, conocidos popularmente como poetas malditos: Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Tristan Corbière, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L'Isle-Adam, François Villon, Thomas Chatterton, Aloysius Bertrand, Gérard de Nerval, Lautréamont, Petrus Borel, Charles Cros, Germain Nouveau, Émile Nelligan, Armand Robin, Olivier Larronde y John Keats.
La escasa obra de Gustav Meyrink, como El Golem o El rostro verde, encierran preguntas sobre la situación espiritual del hombre; sobre la insoportable situación de insomnio, entre el sueño y el despertar.
Las novelas, cuentos y relatos de Franz Kafka, como El Proceso, El Castillo, La Metamorfosis; en las cuales los protagonistas se enfrentan a situaciones absurdas, carentes de explicación, aunque hayan respuestas, a las que nunca tienen acceso.
La obra del escritor portugués, Fernando Pessoa, en particular: El Marinero y El libro del desasosiego.
Obras de autores franceses como La náusea, de Sartre; La peste, de Camus; Viaje al fin de la noche, de Cèline; Para acabar con el juicio de Dios, de Artaud y la poesía y dramaturgia de Jean Genet.
Una de las novelas más conocidas de Hermann Hesse: El lobo estepario, plantea una situación en la que el protagonista, Harry Haller, se encuentra sumido en un profundo dilema sobre su identidad. Hay dos almas viviendo en su pecho: un lobo y un hombre, que representan la virtud y la humanidad, en contraste con la satisfacción salvaje de los instintos y una profunda misantropía.
Las películas del cineasta sueco Ingmar Bergman, como El séptimo sello, Gritos y susurros y Fanny y Alexander.
Los aforismos del autor rumano Emil Cioran: Brevario de podredumbre, Ese maldito yo o "La tentación de existir".
El famoso cuadro de Edvard Munch, El grito.
Heidegger
El alemán Heidegger rechazó que su pensamiento fuera catalogado como existencialista. El equívoco provendría, según los estudiosos, de la lectura e interpretación del primer gran tratado del filósofo, "Ser y tiempo". En verdad, allí se plantea que el objetivo de la obra es la búsqueda del "sentido del ser" -olvidado por la filosofía desde sus inicios-, ya desde los primeros parágrafos, lo cual con propiedad no permitiría entender el trabajo -como expresa el autor- como "existencialista"; pero Heidegger, luego de esa especie de anuncio programático entiende que es previa a la buscada ontología o dilucidación del ser, una "ontología fundamental" y al consagrarse a ella con método fenomenológico, se dedica a un análisis descriptivo pormenorizado y excluyente de la "existencia humana" o "Dasein", con una hondura y una originalidad, inéditas en la historia del pensamiento occidental, siguiendo el método fenomenológico de Edmund Husserl. Con posterioridad, el resto de su obra, que seguirá al primer tratado mencionado, publicado en 1927, se ocupará de otros asuntos en los que ya no se transparenta la temática "existencial". Esta aparente ruptura con el hilo conductor de su pensar primero, será un hiato en su discurso que el filósofo no aceptará nunca como tal... Pero muchos críticos la denominarán: "el segundo Heidegger".
La característica principal del existencialismo es la atención que presta a la existencia concreta, individual y única del hombre, por lo tanto, en el rechazo de la mera especulación abstracta y universal.
El tema central de su reflexión es precisamente la existencia del ser humano, en términos de estar fuera (a saber, en el mundo), de vivencia, y en especial de pathos o temple de ánimo. En expresión de Heidegger: «el-ser-en-el-mundo».
Heidegger, en efecto, se caracteriza, según algunos, por su firme pesimismo: considera al ser humano como yecto (arrojado) en el mundo; el Dasein se encuentra arrojado a una existencia que le ha sido impuesta, abandonado a la angustia que le revela su mundanidad, el hecho de que puede ser en el mundo y que por consiguiente, ha de morir. Sartre, siguiendo a Heidegger, también dista de caracterizarse por un estilo y discurso optimistas; plantea, al igual que Heidegger, al ser humano no tan sólo como yecto, sino como pro-yecto: un proyecto en situación. No obstante, estas posturas no tienen que comprenderse necesariamente como pesimistas; para Sartre la angustia de un alma consciente de encontrarse condenada a ser libre, significa tener en cada instante de la vida, la absoluta responsabilidad de renovarse; y de este punto parte Gabriel Marcel para sustentar una perspectiva optimista, que le lleva a superar cualquier oposición entre el hombre y Dios, en contradicción con la concepción atea de Sartre.
Sartre
"El existencialismo ateo que yo represento (...) declara que, si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto, sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto, que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea de lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es; yo opino que es real el motivo o causa del ser."
Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo
Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset, influido como Heidegger, por Husserl, resumió su filosofía en la tesis Yo soy yo y mi circunstancia; consideró que vida es la realidad radical, la relación entre el Yo y las circunstancias, el ámbito en el que se hace presente todo, es el experimentar la realidad, un conjunto de vivencias, en las que cada uno se relaciona con el mundo; la intuición es la vivencia en la que está presente la evidencia y es sobre las evidencias que descansa nuestro conocimiento. "La vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante, y el presente o el pasado se descubren después, en relación con ese futuro. La vida es futurición, es lo que aún no es”.
Otros antecedentes
Algunos analistas consideran que, ya en el siglo XIX, los alemanes Schopenhauer, Max Stirner y Nietzsche eran existencialistas avant la lettre. Incluso, recusablemente existencialista (aun cuando la palabra «existencialismo» no hubiera sido acuñada en su época), resulta como indicábamos el llamado pesimista, por no llamarlo realista Søren Kierkegaard, quien inaugura lo que se denomina existencialismo cristiano (en este sentido, incluso Blaise Pascal podría considerarse un precedente).
Tres escuelas de existencialismo
En términos: a) de la existencia e importancia de Dios o asimilables como lo Espiritual o el Ser; b) a su negación; c) los dudosos o no-importancia de Eso por la existencia. Se pueden ver tres escuelas de pensamiento existencialista: la teológica, la atea y la agnóstica.
Existencialismo teísta
Esta escuela se puede ulteriormente dividir en "religiosa" y "espiritualista". El existencialismo teológico-religioso halla en Kierkegaard el primero y mayor representante. Heidegger representa el existencialismo espiritualista con su concepción del "ser" y se distancia expresamente del existencialismo ateo de Sartre en su Carta sobre el humanismo. Tambièn Buytendijk, psicólogo cercano a Heidegger, admite ser existencialista su esta linea. Martin Buber, por su parte, representa a una corriente de existencialismo judío muy influida por el hasidismo. Mientras que Gabriel Marcel y Jacques Maritain son encuadrables dentro de un "existencialismo cristiano" no tanto de línea kierkegaardiana sino más bien jasperiana/mounierista (filosofía de la existencia y personalismo). También Nikolai Berdyaev puede considerarse un existencialista religioso de fe ortodoxita.
Existencialismo ateo
El existencialismo ateo es expuesto en el siglo XX por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, que escriben novelas, obras teatrales y ensayos filosóficos. Pero Sartre es, sin duda, aquel que ha dado con El ser y la nada un ejemplo de ateísmo filosófico importante.
En el siglo XXI hay que mencionar tres filósofos ateos (dos franceses y un italiano) muy interesantes. Se trata de André Comte-Sponville, Michel Onfray y Carlo Tamagnone.
Existencialismo agnóstico
Es un existencialismo por el cual la existencia o no de Dios es una cuestión irrelevante para la existencia humana. Merleau-Ponty puede ser considerado gran representante de la corriente, aunque manteniendo más nexos con la fenomenología de Husserl
Pensadores próximos
Otros destacados pensadores adscribibles al existencialismo, en mayor o menor grado, serían: Edith Stein, Nicola Abbagnano, Emmanuel Lévinas, Maurice Blanchot Peter Wessel Zapfe, Karl Jaspers, Max Scheler, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Abraham Alonzo, Emmanuel Mounier e incluso Paul Ricoeur y Hans-Georg Gadamer.
De los existencialistas contemporáneos el más destacado es Rajneesh Chandra Mohan Jain (11 de diciembre de 1931 – 19 de enero de 1990) Osho
El existencialismo
Hacia la tercera década del siglo XX, surge en Alemania el existencialismo y de allí se difunde por el resto de Europa, especialmente en Francia. Esta escuela, podría interpretarse como una reacción ante un período de crisis de conciencia a nivel social y cultural.
Los existencialistas afirman que el hombre es un ser "arrojado al mundo", esta frase parece expresar el sentir europeo de aquellos años y puede ser interpretada de modo literal: los europeos se sienten arrojados en mundo inhóspito, arrojados de sus hogares destruidos y de la seguridad de sus creencias, valores e ideales.
La existencia
En general, el concepto de "existencia" se contrapone a esencia y no es, en principio, un término que pueda ser definido ya que la definición se refiere a la esencia. Pero para los existencialistas, este término tiene un significado restringido, es el modo de ser propio del hombre.
Así solo el hombre "existe" propiamente, puesto que "hombre" y "existencia" son tenidas por sinónimos. Y en este sentido, la existencia implica libertad y conciencia, en palabras de Jaspers:
Existencia es lo que nunca es objeto; es el origen a partir del cual yo pienso y actúa, sobre el cual hablo en pensamientos que no son conocimiento de algo: 'existencia' es lo que se refiere y relaciona con signo mismo y, en ello, con su propia trascendencia. Jaspers, Filosofía
Así entonces, el hombre existe en la medida en que es origen de sí m ismo y se hace a sí mismo por medio de sus elecciones libres. Sartre dirá que en el hombre, la existencia precede la esencia... o en otras palabras, que el hombre es libertad:
Lo que llamamos 'libertad' no puede, por tanto, ser distinguido del ser de la 'realidad humana' Sartre, El ser y la nada
De modo diferente en Heidegger, la existencia del hombre no es anterior a su esencia porque su esencia consiste en la misma existencia.
Las consecuencias de identificar la existencia con el ser humano son que las cosas "son" pero no "existen" en un sentido estricto y por otra parte, la existencia del hombre puede ser inauténtica si renuncia a su libertad.
Existir: estar en el mundo
Para el existencialismo, existir es estar en el mundo y relacionarse con las cosas y otros seres existentes. Pero no se trata simplemente de estar entre las cosas, sino en dirigirse hacia ellas. Esta actitud se entiende como trascendencia, esto es, salir de la propia conciencia para dirigirse hacia el Mundo.
Estar en el Mundo es algo plenamente activo. El hombre está entre las otras cosas, andando entre ellas de una manera interesada (práctica): cuida las cosas, se ocupa de ellas. Así, el hombre crea lo único que constituye su 'verdadero' mundo. Un conjunto de relaciones de los útiles entre sí y respecto al hombre. Así se constituye el espacio humano del Mundo.
La posibilidad y la libertad
Un concepto central dentro del existencialismo es el de posibilidad el cual se identifica con la libertad puesto que soy libre porque posee posibilidades y gracias a ello es que me hago a mí mismo.
La angustia
No solo la razón descubre la realidad, sentimientos básicos como la angustia nos hacen experimentar mejor lo que es la existencia. Kierkegarrd se refiere a esta sensación y la distingue del temor porque a diferencia de este, la angustia no posee un objeto definido y nace justamente de las posibilidades sin garantías que ofrece la existencia.
'La nausea' de Sartre refiere a lo absurdo del existir, todo es contingente y no hay nada que pueda explicar la existencia.
Existencialismo
(Del Lat. Ex[s]istencia). Es uno de los más influyentes sistemas filosóficos y culturales; una tendencia particular de la concepción humanista que tiene por objetivo el análisis y la descripción del sentido y contradicción de la vida humana. Desde el punto de vista del e., el individuo no es una parte mecánica de un todo único (generación, clase, socium), sino lo íntegro por sí mismo.
En la filosofía del e. se definen numerosas tendencias, entre ellas la religiosa y la atea. Las aúna una problemática común, pero cada una tiene su propio enfoque del entendimiento de la vida. En la primera se le otorga primacía a la relación del hombre con Dios. La tendencia atea considera al individuo como único dios. Estas concepciones, sin embargo, se influyen mutuamente, manifestando la misma preocupación por las penas del hombre, proclamando los mismos principios éticos, y experimentando las mismas decepciones en cuanto a todo lo absurdo y privado de sentido que hay en la vida. El espíritu de pesimismo, y veces de desesperación, caracteriza a todas las tendencias del movimiento existencialista.
Uno de los precursores de la doctrina existencialista es Sören Kierkegaard (1813-1855), filósofo y teólogo danés, quien analizó detallada y profundamente tales rasgos de la existencia del hombre como aflicción, temor, amor, culpa, bien y mal, muerte, conciencia, espanto, etc. El espanto permanente que sufre un individuo es fruto del sentimiento de abandono en espera de la muerte inevitable. La fe sincera es lo único que permite al individuo vivir su vida concientemente. Esa línea del pensador protestante la prosigue Nikolai Berdiaev (1874-1948), filósofo ortodoxo ruso, fundador del así llamado "nuevo cristianismo". Según él, la existencia del individuo se fundamenta en la libertad, mientras el sentido de la vida lo hace "en el nacimiento de Dios en el individuo y del individuo en Dios". Existe sólo el individuo, mientras todo lo demás "hay" pero no existe, ya que no tiene conciencia de su existencia, tan solo se adapta a las condiciones objetivas. En este e. se tropiezan tres factores: la libertad, la predestinación divina y la responsabilidad y energía personal de un ser que sabe pensar, sentir y producir. El individuo siempre debe renovarse, es decir, llegar a ser cada vez más humano.
Karl Jaspers (1883-1969) entendió este problema a su modo, ofreciendo separar el "tiempo axial" de la historia y concentrar la atención en aspectos continuos que hay en la vida (enfermedad, muerte, sufrimiento) que determinan el sentido principal de la existencia. Según Jaspers, todo ser debe buscar su individualidad en la vida presente.
En la filosofía y literatura española es Miguel de Unamuno (1864-1936) quien desarrolló la concepción existencialista. Le atribuyó significado especial a la idea de "donquijotismo", según la cual el hombre libra una lucha permanente (al igual que Don Quijote) por un ideal irreal. Cada existencia concreta comprende choques de categorías corrientes y sublimes, de pragmatismo y lucidez espiritual.
Para muchos existencialistas, otra fuente de esta doctrina, aparte de Kierkegaard, está representada por Federico Nietzsche (1844-1900).
Así como los marxistas hicieron uso del método dialéctico de Hegel, los existencialistas más recientes utilizan para sus descripciones el riguroso método fenomenológico de Husserl.
Martín Heidegger (1889-1976) y Jean Paul Sartre (1905-1980), son otros pensadores que han contribuido considerablemente al desarrollo del e. También puede ser considerado en esta corriente, José Ortega y Gasset (1883-1955), aun cuando su línea de pensamiento raciovitalista escapa en muchos puntos de varios de los supuestos básicos del e.
Independientemente de la diversidad que caracteriza al enfoque existencialista de las situaciones de la vida humana, esta concepción se singulariza también por la sensibilidad para con todos los problemas de la existencia individual, así como por la confianza en las fuerzas creadoras personales. La afirmación de muchos existencialistas: "La existencia quiere decir el ser humano, el ser humano quiere decir la existencia" se corresponde completamente con la concepción del N.H.
Nihilismo
El nihilismo, del latín nihil (nada) e ismus (doctrina, movimiento, práctica de) es la "actitud" filosófica, puesto que no es una tendencia filosófica estrictamente definida, de negación de todo principio, autoridad, dogma filosófico o religioso. El nihilismo es una posición filosófica que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.
El nihilismo hace una negación a todo lo que predique una finalidad superior, objetiva o determinista de las cosas puesto que no tienen una explicación verificable; por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo. En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.
En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman "nihilismo negativo" (También se les conoce como "activo" y "pasivo").
Popularización del término
Aunque el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turgenev en su novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743–1819) en una carta enviada a Fichte en 1799.
Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de revelación o conocimiento trascendente.
Los intelectuales que describió Turgenev en su novela eran principalmente estudiantes de clase alta que estaban desilusionados con el lento avance del reformismo. En Padres e Hijos Turgenev escribió "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe", en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea. El portavoz principal de esta nueva filosofía fue Dimitri Pisarev (1840–1868).
La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones más jóvenes y radicales. Se utiliza a menudo para indicar un grupo o filosofía caracterizado por la falta de sensibilidad moral, creencia en la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor y ningún respeto por las convenciones sociales actuales.
El nihilismo ruso
Desarrollo
El fenómeno cultural ruso conocido como nihilismo se desarrolló durante el reinado de Alejandro II (1855 a 1881), zar de carácter liberal y reformista. La década de los sesenta es considerada como la década del nihilismo. La pérdida de la guerra de Crimea (1854-1856), la apertura del régimen al exterior (apertura no sólo económica, sino también cultural e ideológica) y las relativas libertades concedidas por el zar –por ejemplo, en prensa– sirvieron de caldo de cultivo para esta nueva subcultura. De carácter fundamentalmente intelectual, el nihilismo representó una reacción contra las antiguas concepciones religiosas, metafísicas e idealistas. Los jóvenes nihilistas, retratados como rudos y cínicos, combatieron y ridiculizaron las ideas de sus padres. Su sinceridad rayaba la ofensa y el mal gusto, y esta actitud fue lo que más pareció definir a este movimiento. La actitud despectiva y negativa quedó perfectamente retratada en el personaje Bazarov de la novela Padres e hijos de Turgenev.
En el extremo sentimentalismo de los padres, estos jóvenes sólo veían una forma de hipocresía. Observaban como sus románticos padres explotaban a sus siervos, maltrataban a sus esposas e imponían una disciplina estricta en sus hogares y, paradójicamente, luego se dedicaban a hacer poemas y exhibir un comportamiento ridículo, como ilustró posteriormente el conocido anarquista Kropotkin en sus Memorias de un revolucionario (1899). Los nihilistas rechazaban y abandonaban, en nombre del progreso, todo lo que no podía ser justificado científicamente, como supersticiones, prejuicios y costumbres. Criticaban las posiciones esteticistas en el arte por recrearse con la belleza en abstracto y carecer de una utilidad social real. Adoptaron también una postura ética utilitarista denominada "egoísmo racional" por la cual buscaron redefinir las relaciones sociales en ámbitos como la amistad, el amor o el trabajo.
El Russkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)
La tendencia nihilista fue una parte del radicalismo ruso de la época. Tuvo su medio de expresión en una publicación llamada Russkoe Slovo (la palabra rusa), creada el año 1859. Pero no fue sino hasta la incorporación del joven Dimitri Pisarev (1840–1868) el año 1860 que la publicación se convirtió en representativa de esta tendencia. Pisarev – a pesar de tener una formación de letras – se dedicó a popularizar los últimos avances en ciencias naturales, y en especial en fisiología. Los mayores referentes ideológicos fueron los materialistas alemanes, denominados vulgares por su reduccionismo y extremo determinismo. Destacó el triunvirato formado por Büchner, Moleschott y Vogt. Pisarev interpretaba las relaciones personales, afectivas o laborales e incluso el desarrollo histórico, desde una vertiente fisiológica. En uno de sus artículos sobre Moleschott, llegó a afirmar que la hostilidad en torno al progreso era consecuencia de una dieta poco nutritiva y que, al contrario, una dieta equilibrada conduciría a un desarrollo completo del potencial intelectual. Contrario al idealismo, Pisarev calificaba los ideales de alucinaciones, por no poder ser experimentados mediante los sentidos. Otra de las bases del movimiento fue el positivismo, con el que estos jóvenes compartieron su afán ilustrador y su apología del modo de pensar científico. Autores positivistas como Comte o Buckle fueron un claro referente de Pisarev y otros jóvenes nihilistas.
En su artículo "Bazarov" (febrero de 1862) Pisarev se identificó con el personaje de Padres e hijos, con el que simpatizaba en gran medida, tanto por su extremo individualismo como por su proceder científico. En este artículo Pisarev defendía que ningún tipo de conocimiento o convicción debía ser aceptado como artículo de fe. Sólo los sentidos podían constituir la base para la construcción del conocimiento, dejando de lado toda especulación y teorización vacía. El método científico, con la observación y la experimentación, nutría perfectamente esa necesidad de asimilar el conocimiento fisiológicamente. La concepción sensualista la empleaba también Pisarev para justificar la conducta de los individuos. Éstos debían guiarse por impulsos naturales y por un calculado egoísmo, despreciando convenciones y tradiciones de todo tipo. Los prejuicios y obligaciones religiosos, familiares o sociales debían también ser rechazados. Bazarov se convertía así en el referente de la publicación. “Si el bazarovismo es una enfermedad, es la enfermedad de nuestro tiempo”, sentenciaba Pisarev. El bazarovismo o nihilismo se extendía como el cólera, y nadie podía pararlo, expresaba éste.
Una oleada represiva contra las instituciones y publicaciones radicales terminó ese mismo año con el arresto de Pisarev y el cierre del Russkoe Slovo (el intelectual Chernyshevski y “su” publicación Sovremennik corrieron la misma suerte). Pisarev protestó desde el anonimato contra la campaña represiva y defendió al intelectual Herzen de las calumnias vertidas por un agente zarista llamado Shedo-Ferroti. Adoptó en esta ocasión un tono excesivamente violento, terminando el panfleto con una invitación –a los jóvenes “vivos y frescos”- a la aniquilación completa de la casa real –“corrupta y podrida”. No obstante, la imprenta ilegal fue detectada y las pistas obtenidas dieron con la identidad de Pisarev. El episodio terminó con la encarcelación de éste en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, donde permanecería cuatro años (1862-1866). A pesar de este capítulo, pocos meses después se permitió la reapertura del Russkoe Slovo y fue concedido a Pisarev un permiso para continuar publicando desde el presidio.
El Russkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)
La segunda etapa de Russkoe Slovo la marca la incorporación del joven Varfolomei Zaitsev (1842-1882) el año 1862 y la ruptura ideológica definitiva de esta publicación con la otra publicación radical de la época, el Sovremennik (el contemporáneo). Varfolomei Zaitsev siguió una orientación similar a la de Pisarev, compartiendo las mismas bases ideológicas que éste. Destacó por el tono agresivo de sus escritos. La divergencia se inició con la identificación de Pisarev con Bazarov, quien era visto por Antonovich –uno de los redactores del Sovremennik- como un personaje frío y carente de sentimientos, y una caricatura grosera de la juventud de la época. Pero fue el enfrentamiento entre Saltykov-Shedrin y Zaitsev el que determinó finalmente la división. Los jóvenes nihilistas aparecían a ojos del populista Saltykov como una panda de charlatanes cargados de pesimismo y negatividad. Y para Zaitsev y Pisarev las posturas populistas, es decir, la fe en el campesino analfabeto e ignorante como motor de todo progreso en Rusia, eran una soberana estupidez. Chocaban igualmente en algunos referentes ideológicos. En el Sovremennik se impuso la filosofía hegeliana (concretamente el hegelianismo de izquierdas representado por Feuerbach y su religión humanista) y en el Russkoe Slovo el materialismo vulgar y el cientifismo radical. Para Pisarev y Zaisev la filosofía de Hegel y la dialéctica en general constituían un cúmulo de abstracciones carentes de sentido.
Los jóvenes de Russkoe Slovo se caracterizaron por su “egoísmo racional”, que se contrapuso al altruismo y sacrificio personal que predicaron los integrantes del Sovremennik y posteriormente los populistas de la década de los setenta. En sus escritos sobre la obra de Darwin, El origen de las especies (la traducción rusa salía a la luz el año 1864), Pisarev veía justificado científicamente este egoísmo, pues cada especie actuaba únicamente en función del propio interés. Zaitsev adoptó una postura ligada al darwinismo social, sosteniendo la inferioridad de las razas de color –inspirado, sobre todo, por Karl Vogt– y negando que tuvieran una función importante en la historia. Otro de los puntos de discusión entre las dos publicaciones radicales fue el referente al arte. Para Antonovich, por ejemplo, el placer estético era una necesidad natural. Pisarev y Zaitsev criticaron, en contraposición, las posturas esteticistas en el arte (el llamado “arte por el arte”) por carecer de utilidad social.
Pisarev desarrolló toda una teoría del egoísmo racional que, sobre todo en artículos como "Realistas" (1864) o "Proletariado Pensante" (1865), se convirtió en variante del utilitarismo. Por una parte la “liberación de la personalidad”, que en sus primeros artículos representaba la depuración del propio ego de todo aquello que es artificial o impuesto por agentes externos, como deberes y obligaciones. Y por la otra, esta nueva concepción del egoísmo racional, que fue adquiriendo progresivamente un tono utilitarista, abandonando las concepciones iniciales más hedonistas. Pisarev proclamaba en “Proletariado Pensante” que el egoísmo, concebido de forma racional, no tenía porque estar reñido con el amor por la humanidad, que el interés individual podía coincidir con el bien común. Si los hombres y mujeres nuevos se dedicaban a labores de utilidad social – y Pisarev veía a los científicos como una nueva vanguardia – las contradicciones quedaban eliminadas. En "Realistas", Pisarev trataba temas como la liberación de la mujer, la necesaria industrialización en Rusia, la necesidad de popularizadores de ciencias naturales y –en oposición a la tendencia populista- lo inútil de emprender la “ida hacia el pueblo” con tan gran número de campesinos analfabetos. No era todavía la época de una “ilustración masiva”, y lo único que podía traer el progreso a Rusia eran científicos, técnicos, publicistas y otros “proletarios pensantes”.
Las posturas sensualistas, positivistas, darwinistas y extremadamente egoístas de los jóvenes del Russkoe Slovo los diferenciaron y enfrentaron, así, a los integrantes del Sovremennik, publicación en la cual se predicaba el altruismo y se mitificaba al pueblo, continuando la tradición moralista del publicista Dobroliuvov, que integró también esa publicación, y que murió prematuramente el año 1861.
A pesar de que Pisarev y Zaitsev compartían muchos puntos en común con Chernyshevski, se diferenciaron de éste en sus posiciones. Posteriormente, Chernyshevski criticó las posiciones positivistas y darwinistas de esos jóvenes, aunque publicara su novela "¿Qué hacer?" (1863) inspirado por la nueva tendencia y su carácter moral. Chernyshevskii es conocido por ser un partidario del socialismo agrario basado en el MIR o comuna rural rusa. Pisarev, en cambio, recibió gran influencia de Saint–Simon y adoptó una postura industrialista. Siempre desde una dimensión apolítica, defendió el desarrollo económico y social pacífico a través de la labor educativa y modernizadora (industria, tecnología, etc.). Zaitsev se lamentaba del bajo nivel intelectual y educacional del campesinado ruso y, a diferencia de los posteriores populistas, era escéptico respecto a esta clase social, viendo en el obrero occidental una clase social mucho más avanzada. Zaitsev, al igual que su compañero de publicación Nikolai Sokolov, redactor económico del Russkoe Slovo, se identificó con el pensamiento del anarquista francés Pierre Joseph Proudhon.
El cierre de Russkoe Slovo e influencias posteriores
Con el atentado del populista Karakozov (abril de 1866), las publicaciones radicales de la época, el Russkoe Slovo y el Sovremennik, fueron clausuradas por alimentar tendencias subversivas. A pesar de esto, Blagosvetlov, antiguo editor del Russkoe Slovo, estaba autorizado a publicar en Delo (El Hecho), donde participaron otros componentes del Russkoe Slovo como Tkachev o Shelgunov que, a diferencia de Pisarev y Zaitsev, no eran representativos de la tendencia nihilista. Pisarev participó en esta publicación, pero tras unas disputas con Blagosvetlov, rompió con la misma. Moría supuestamente ahogado el año 1868. Se hipotetiza con el suicidio (diversos intentos en el pasado por parte de Pisarev hacen creíble esta hipótesis). Zaitsev, que tenía prohibido publicar, huía al exilio el año 1869, vinculándose a grupos anarquistas suizos. También se unía a grupos anarquistas suizos Sokolov, antiguo redactor económico del Russkoe Slovo, que escapaba el año 1872 de su cautiverio.
La subcultura nihilista perdía así su medio de expresión y sus principales representantes. Aun así las obras de Pisarev continuaron ejerciendo una fascinación importante en la juventud rusa hasta principios del siglo XX. Se llegó a calificar el nihilismo como una etapa de la primera juventud por la que muchos y muchas pasaban. Los seguidores de Pisarev (o Pisarevtsy) fueron criticados por populistas de la década de los setenta. Mijailovski, conocido poeta radical, veía en esta corriente un egoísmo y un solipsismo contrarios al espíritu populista. El terrorista de la Naródnaya Volia Tikhomirov criticaba a los seguidores de Pisarev por basarlo todo en impulsos personales, ignorando al pueblo, y calificaba el nihilismo de pretensión aristocrática, surgida a la sombra de una nobleza decadente. Más que una adaptación del utilitarismo inglés a la realidad rusa Tikhomirov consideraba que el nihilismo ruso era una caricaturización del mismo, y que su pretendido utilitarismo sólo era una excusa para la inmoralidad y un llamamiento a la vida disoluta.
Concepto filosófico
El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos ecuménicos que han escrito sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche y a Martin Heidegger. Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Buscó un idealismo pragmático en vez del idealismo cósmico de Schopenhauer.
Heidegger describió al nihilismo como el estado en el que no queda nada del ser en sí, y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
1. El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2. El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3. El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores.
Relación con ideas políticas
El nihilismo podría asemejarse al anarquismo político, de ir del rechazo de los valores sobrehumanos al rechazo de la autoridad y el gobierno, pero no se trata exactamente de lo mismo. Algunos puntos de diferencia son, principalmente, que el nihilismo es una palabra que designa básicamente dos cosas: 1) un punto de vista filosófico más o menos vitalista, 2) un movimiento cultural contestatario.
Mientras que en lo político el nihilismo, en ninguna de su manifestaciones, aportó mayor originalidad, el anarquismo, en cambio, es una teoría sobre la organización política voluntaria. De todas formas, en determinados casos, la actitud filosófica nihilista podría ser compatible con la política anarquista, esto, claro, en el significado positivo de nihilismo que previamente se ha explicado. Además, el movimiento cultural ruso o nihilismo probablemente fue un precursor del futuro y más serio movimiento anarquista ruso, al tiempo que los autores considerados filósofos nihilistas en Europa Occidental daban algo del sustrato de algunas ideas antideterministas y voluntaristas del anarquismo moderno.
Véase también
• Existencialismo
• Post-Estructuralismo
• Absurdismo
• Amoralismo
• Vitalismo
• Irracionalismo
• Positivismo
• Sofismo
• Escepticismo
• Madhyamaka. Nihilismo budista
Nihilismo
Etimológicamente deriva del latín 'nihil' (nada). Se trata de un término utilizado para descalificar polémicamente cualquier doctrina que niegue o no reconozca realidades o valores que se consideren importantes.
Entre los antecedentes del nihilismo, se le atribuye a Gorgias un nihilismo absoluto (nada existe: si algo existiera, no podría ser conocido; si algo pudiera ser conocido, no podría ser comunicado).
Se llamó también nihilismo al sentimiento de desesperanza que surge en la Rusia del siglo XIX tras las reformas de Alejandro II. En este caso, los nihilistas pretendían romper con la tradición y fundar una sociedad de base científica inspirada en Comte. Se trataba pues de una ruptura con el romanticismo anterior. Luego, los nihilistas pasaron a la acción política y por eso fueron confundidos en ocasiones con anarquistas. Pero en Nietzsche, el nihilismo se definirá en función de la voluntad de poder. Cuando esa voluntad, la esencia de la vida, disminuye, surge el nihilismo pasivo, la decadencia.
Subjetivismo
Nietzsche intentó superar la metafísica occidental, pero no hizo sino llevar el subjetivismo a su techo. Porque su concepto de 'voluntad de poder' significa que el hombre solo se quiere y se afirma a sí mismo ilimitadamente y la fórmula de esa autoafirmación se consolida en el 'eterno retorno' consumando así el 'olvido del ser'. Heidegger, retomará pues esta idea convirtiendo al hombre en el 'señor del ente'.
Abandonando los Valores y el Conocimiento
El nihilismo deriva su nombre de la raíz latina nihil, que significa nada, aquello que no existe. Esta misma raíz se encuentra en el verbo "aniquilar" -- deshacer, destruir completamente. El Nihilismo es una creencia que:
• Etiqueta todos los valores como inútiles, por lo tanto, nada puede ser conocido ni comunicado.
• Se asocia sí misma con el pesimismo extremo y un escepticismo radical, sin ninguna lealtad.
El filósofo alemán, Friedrich Nietzsche (1844-1900), es a menudo más asociado con el nihilismo. En sus notas Will to Power [1883-1888], escribe: "Cada creencia, cada vez que se considera que algo es verdad, es necesariamente falso, porque simplemente no existe ningún mundo verdadero." Para Nietszche, no hay ningún objetivo, orden, ni estructura en el mundo, excepto aquel que le damos. El objetivo del nihilismo se manifiesta a sí mismo en varias perspectivas:
• Nihilismo Epistemológico niega la posibilidad del conocimiento y la verdad, y esta ligado al escepticismo extremo.
• Nihilismo Político defiende la previa destrucción de todos los órdenes políticos, sociales y religiosos como un prerrequisito para cualquier mejoramiento futuro.
• Nihilismo Ético (nihilismo moral) rechaza la posibilidad de la moral absoluta y de los valores éticos. El bien y el mal son vagos, y los valores relacionados son simplemente el resultado de presiones sociales y emocionales.
• Nihilismo Existencial, la visión más conocida, afirma que la vida no tiene ningún significado ni valor intrínseco.
Nihilismo - Un Mundo Sin Significado
El Macbeth de Shakespeare, resume elocuentemente la perspectiva existencial del nihilismo, desdeñando la vida:
¡Apágate, apágate, corta vela! La vida no es sino una sombra pasajera, un mal actor que se pavonea y que teme su hora sobre el escenario. Y luego no se escucha más, es un cuento contado por un idiota, lleno de sonidos y furia, sin ningún significado.
Las predicciones de los filósofos sobre el impacto del nihilismo en la sociedad son desalentadoras. El existencialista Albert Camus (1913-1960), etiquetó el nihilismo como el problema más alarmante del siglo XX. En su ensayo: The Rebel1 pinta un dibujo aterrador de "cómo el colapso metafísico a menudo termina en la total negación y en la victoria del nihilismo, caracterizada por un profundo odio, destrucción patológica, e incalculable muerte." El Nihilismo: Its Origin and Nature, with a Christian Answer2 de Helmut Thielicke, advierte: "El nihilismo tiene, a saber, literalmente una sola verdad que decir, que al final la nada prevalece, y que el mundo no tiene significado."
Nihilismo - Más Allá de la Nada
El nihilismo -- escoger creer en la nada--involucra un alto precio. Un individuo puede elegir el "sentir" en lugar de pensar, ejercer su "voluntad de poder" en lugar de orar, dar gracias, u obedecer a Dios. Después de una impresionante carrera en literatura y creatividad filosófica, Friedrich Nietzsche perdió todo control sobre sus facultades mentales. Al ver maltratar a un caballo, comenzó a sollozar incontrolablemente y colapsó en un estado catatónico. Nietsche murió el 25 de agosto de 1900, se le diagnosticó demencia total. Al decirle Sí a la "vida" pero No a Dios, el profeta del nihilismo perdió ambas.
Más allá de la nada del nihilismo, existe Uno que es más grande que la incredulidad, Uno que tocó a la humanidad (1ra de Juan 5:20) y que nos asegura que nuestras vidas no carecen de significado (Hechos 17:24-28).
El nihilismo hace una negación a todo lo que predique una finalidad superior, objetiva o determinista de las cosas puesto que no tienen una explicación verificable; por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo. En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.
En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman "nihilismo negativo" (También se les conoce como "activo" y "pasivo").
Popularización del término
Aunque el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turgenev en su novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743–1819) en una carta enviada a Fichte en 1799.
Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de revelación o conocimiento trascendente.
Los intelectuales que describió Turgenev en su novela eran principalmente estudiantes de clase alta que estaban desilusionados con el lento avance del reformismo. En Padres e Hijos Turgenev escribió "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe", en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea. El portavoz principal de esta nueva filosofía fue Dimitri Pisarev (1840–1868).
La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones más jóvenes y radicales. Se utiliza a menudo para indicar un grupo o filosofía caracterizado por la falta de sensibilidad moral, creencia en la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor y ningún respeto por las convenciones sociales actuales.
El nihilismo ruso
Desarrollo
El fenómeno cultural ruso conocido como nihilismo se desarrolló durante el reinado de Alejandro II (1855 a 1881), zar de carácter liberal y reformista. La década de los sesenta es considerada como la década del nihilismo. La pérdida de la guerra de Crimea (1854-1856), la apertura del régimen al exterior (apertura no sólo económica, sino también cultural e ideológica) y las relativas libertades concedidas por el zar –por ejemplo, en prensa– sirvieron de caldo de cultivo para esta nueva subcultura. De carácter fundamentalmente intelectual, el nihilismo representó una reacción contra las antiguas concepciones religiosas, metafísicas e idealistas. Los jóvenes nihilistas, retratados como rudos y cínicos, combatieron y ridiculizaron las ideas de sus padres. Su sinceridad rayaba la ofensa y el mal gusto, y esta actitud fue lo que más pareció definir a este movimiento. La actitud despectiva y negativa quedó perfectamente retratada en el personaje Bazarov de la novela Padres e hijos de Turgenev.
En el extremo sentimentalismo de los padres, estos jóvenes sólo veían una forma de hipocresía. Observaban como sus románticos padres explotaban a sus siervos, maltrataban a sus esposas e imponían una disciplina estricta en sus hogares y, paradójicamente, luego se dedicaban a hacer poemas y exhibir un comportamiento ridículo, como ilustró posteriormente el conocido anarquista Kropotkin en sus Memorias de un revolucionario (1899). Los nihilistas rechazaban y abandonaban, en nombre del progreso, todo lo que no podía ser justificado científicamente, como supersticiones, prejuicios y costumbres. Criticaban las posiciones esteticistas en el arte por recrearse con la belleza en abstracto y carecer de una utilidad social real. Adoptaron también una postura ética utilitarista denominada "egoísmo racional" por la cual buscaron redefinir las relaciones sociales en ámbitos como la amistad, el amor o el trabajo.
El Russkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)
La tendencia nihilista fue una parte del radicalismo ruso de la época. Tuvo su medio de expresión en una publicación llamada Russkoe Slovo (la palabra rusa), creada el año 1859. Pero no fue sino hasta la incorporación del joven Dimitri Pisarev (1840–1868) el año 1860 que la publicación se convirtió en representativa de esta tendencia. Pisarev – a pesar de tener una formación de letras – se dedicó a popularizar los últimos avances en ciencias naturales, y en especial en fisiología. Los mayores referentes ideológicos fueron los materialistas alemanes, denominados vulgares por su reduccionismo y extremo determinismo. Destacó el triunvirato formado por Büchner, Moleschott y Vogt. Pisarev interpretaba las relaciones personales, afectivas o laborales e incluso el desarrollo histórico, desde una vertiente fisiológica. En uno de sus artículos sobre Moleschott, llegó a afirmar que la hostilidad en torno al progreso era consecuencia de una dieta poco nutritiva y que, al contrario, una dieta equilibrada conduciría a un desarrollo completo del potencial intelectual. Contrario al idealismo, Pisarev calificaba los ideales de alucinaciones, por no poder ser experimentados mediante los sentidos. Otra de las bases del movimiento fue el positivismo, con el que estos jóvenes compartieron su afán ilustrador y su apología del modo de pensar científico. Autores positivistas como Comte o Buckle fueron un claro referente de Pisarev y otros jóvenes nihilistas.
En su artículo "Bazarov" (febrero de 1862) Pisarev se identificó con el personaje de Padres e hijos, con el que simpatizaba en gran medida, tanto por su extremo individualismo como por su proceder científico. En este artículo Pisarev defendía que ningún tipo de conocimiento o convicción debía ser aceptado como artículo de fe. Sólo los sentidos podían constituir la base para la construcción del conocimiento, dejando de lado toda especulación y teorización vacía. El método científico, con la observación y la experimentación, nutría perfectamente esa necesidad de asimilar el conocimiento fisiológicamente. La concepción sensualista la empleaba también Pisarev para justificar la conducta de los individuos. Éstos debían guiarse por impulsos naturales y por un calculado egoísmo, despreciando convenciones y tradiciones de todo tipo. Los prejuicios y obligaciones religiosos, familiares o sociales debían también ser rechazados. Bazarov se convertía así en el referente de la publicación. “Si el bazarovismo es una enfermedad, es la enfermedad de nuestro tiempo”, sentenciaba Pisarev. El bazarovismo o nihilismo se extendía como el cólera, y nadie podía pararlo, expresaba éste.
Una oleada represiva contra las instituciones y publicaciones radicales terminó ese mismo año con el arresto de Pisarev y el cierre del Russkoe Slovo (el intelectual Chernyshevski y “su” publicación Sovremennik corrieron la misma suerte). Pisarev protestó desde el anonimato contra la campaña represiva y defendió al intelectual Herzen de las calumnias vertidas por un agente zarista llamado Shedo-Ferroti. Adoptó en esta ocasión un tono excesivamente violento, terminando el panfleto con una invitación –a los jóvenes “vivos y frescos”- a la aniquilación completa de la casa real –“corrupta y podrida”. No obstante, la imprenta ilegal fue detectada y las pistas obtenidas dieron con la identidad de Pisarev. El episodio terminó con la encarcelación de éste en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, donde permanecería cuatro años (1862-1866). A pesar de este capítulo, pocos meses después se permitió la reapertura del Russkoe Slovo y fue concedido a Pisarev un permiso para continuar publicando desde el presidio.
El Russkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)
La segunda etapa de Russkoe Slovo la marca la incorporación del joven Varfolomei Zaitsev (1842-1882) el año 1862 y la ruptura ideológica definitiva de esta publicación con la otra publicación radical de la época, el Sovremennik (el contemporáneo). Varfolomei Zaitsev siguió una orientación similar a la de Pisarev, compartiendo las mismas bases ideológicas que éste. Destacó por el tono agresivo de sus escritos. La divergencia se inició con la identificación de Pisarev con Bazarov, quien era visto por Antonovich –uno de los redactores del Sovremennik- como un personaje frío y carente de sentimientos, y una caricatura grosera de la juventud de la época. Pero fue el enfrentamiento entre Saltykov-Shedrin y Zaitsev el que determinó finalmente la división. Los jóvenes nihilistas aparecían a ojos del populista Saltykov como una panda de charlatanes cargados de pesimismo y negatividad. Y para Zaitsev y Pisarev las posturas populistas, es decir, la fe en el campesino analfabeto e ignorante como motor de todo progreso en Rusia, eran una soberana estupidez. Chocaban igualmente en algunos referentes ideológicos. En el Sovremennik se impuso la filosofía hegeliana (concretamente el hegelianismo de izquierdas representado por Feuerbach y su religión humanista) y en el Russkoe Slovo el materialismo vulgar y el cientifismo radical. Para Pisarev y Zaisev la filosofía de Hegel y la dialéctica en general constituían un cúmulo de abstracciones carentes de sentido.
Los jóvenes de Russkoe Slovo se caracterizaron por su “egoísmo racional”, que se contrapuso al altruismo y sacrificio personal que predicaron los integrantes del Sovremennik y posteriormente los populistas de la década de los setenta. En sus escritos sobre la obra de Darwin, El origen de las especies (la traducción rusa salía a la luz el año 1864), Pisarev veía justificado científicamente este egoísmo, pues cada especie actuaba únicamente en función del propio interés. Zaitsev adoptó una postura ligada al darwinismo social, sosteniendo la inferioridad de las razas de color –inspirado, sobre todo, por Karl Vogt– y negando que tuvieran una función importante en la historia. Otro de los puntos de discusión entre las dos publicaciones radicales fue el referente al arte. Para Antonovich, por ejemplo, el placer estético era una necesidad natural. Pisarev y Zaitsev criticaron, en contraposición, las posturas esteticistas en el arte (el llamado “arte por el arte”) por carecer de utilidad social.
Pisarev desarrolló toda una teoría del egoísmo racional que, sobre todo en artículos como "Realistas" (1864) o "Proletariado Pensante" (1865), se convirtió en variante del utilitarismo. Por una parte la “liberación de la personalidad”, que en sus primeros artículos representaba la depuración del propio ego de todo aquello que es artificial o impuesto por agentes externos, como deberes y obligaciones. Y por la otra, esta nueva concepción del egoísmo racional, que fue adquiriendo progresivamente un tono utilitarista, abandonando las concepciones iniciales más hedonistas. Pisarev proclamaba en “Proletariado Pensante” que el egoísmo, concebido de forma racional, no tenía porque estar reñido con el amor por la humanidad, que el interés individual podía coincidir con el bien común. Si los hombres y mujeres nuevos se dedicaban a labores de utilidad social – y Pisarev veía a los científicos como una nueva vanguardia – las contradicciones quedaban eliminadas. En "Realistas", Pisarev trataba temas como la liberación de la mujer, la necesaria industrialización en Rusia, la necesidad de popularizadores de ciencias naturales y –en oposición a la tendencia populista- lo inútil de emprender la “ida hacia el pueblo” con tan gran número de campesinos analfabetos. No era todavía la época de una “ilustración masiva”, y lo único que podía traer el progreso a Rusia eran científicos, técnicos, publicistas y otros “proletarios pensantes”.
Las posturas sensualistas, positivistas, darwinistas y extremadamente egoístas de los jóvenes del Russkoe Slovo los diferenciaron y enfrentaron, así, a los integrantes del Sovremennik, publicación en la cual se predicaba el altruismo y se mitificaba al pueblo, continuando la tradición moralista del publicista Dobroliuvov, que integró también esa publicación, y que murió prematuramente el año 1861.
A pesar de que Pisarev y Zaitsev compartían muchos puntos en común con Chernyshevski, se diferenciaron de éste en sus posiciones. Posteriormente, Chernyshevski criticó las posiciones positivistas y darwinistas de esos jóvenes, aunque publicara su novela "¿Qué hacer?" (1863) inspirado por la nueva tendencia y su carácter moral. Chernyshevskii es conocido por ser un partidario del socialismo agrario basado en el MIR o comuna rural rusa. Pisarev, en cambio, recibió gran influencia de Saint–Simon y adoptó una postura industrialista. Siempre desde una dimensión apolítica, defendió el desarrollo económico y social pacífico a través de la labor educativa y modernizadora (industria, tecnología, etc.). Zaitsev se lamentaba del bajo nivel intelectual y educacional del campesinado ruso y, a diferencia de los posteriores populistas, era escéptico respecto a esta clase social, viendo en el obrero occidental una clase social mucho más avanzada. Zaitsev, al igual que su compañero de publicación Nikolai Sokolov, redactor económico del Russkoe Slovo, se identificó con el pensamiento del anarquista francés Pierre Joseph Proudhon.
El cierre de Russkoe Slovo e influencias posteriores
Con el atentado del populista Karakozov (abril de 1866), las publicaciones radicales de la época, el Russkoe Slovo y el Sovremennik, fueron clausuradas por alimentar tendencias subversivas. A pesar de esto, Blagosvetlov, antiguo editor del Russkoe Slovo, estaba autorizado a publicar en Delo (El Hecho), donde participaron otros componentes del Russkoe Slovo como Tkachev o Shelgunov que, a diferencia de Pisarev y Zaitsev, no eran representativos de la tendencia nihilista. Pisarev participó en esta publicación, pero tras unas disputas con Blagosvetlov, rompió con la misma. Moría supuestamente ahogado el año 1868. Se hipotetiza con el suicidio (diversos intentos en el pasado por parte de Pisarev hacen creíble esta hipótesis). Zaitsev, que tenía prohibido publicar, huía al exilio el año 1869, vinculándose a grupos anarquistas suizos. También se unía a grupos anarquistas suizos Sokolov, antiguo redactor económico del Russkoe Slovo, que escapaba el año 1872 de su cautiverio.
La subcultura nihilista perdía así su medio de expresión y sus principales representantes. Aun así las obras de Pisarev continuaron ejerciendo una fascinación importante en la juventud rusa hasta principios del siglo XX. Se llegó a calificar el nihilismo como una etapa de la primera juventud por la que muchos y muchas pasaban. Los seguidores de Pisarev (o Pisarevtsy) fueron criticados por populistas de la década de los setenta. Mijailovski, conocido poeta radical, veía en esta corriente un egoísmo y un solipsismo contrarios al espíritu populista. El terrorista de la Naródnaya Volia Tikhomirov criticaba a los seguidores de Pisarev por basarlo todo en impulsos personales, ignorando al pueblo, y calificaba el nihilismo de pretensión aristocrática, surgida a la sombra de una nobleza decadente. Más que una adaptación del utilitarismo inglés a la realidad rusa Tikhomirov consideraba que el nihilismo ruso era una caricaturización del mismo, y que su pretendido utilitarismo sólo era una excusa para la inmoralidad y un llamamiento a la vida disoluta.
Concepto filosófico
El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos ecuménicos que han escrito sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche y a Martin Heidegger. Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Buscó un idealismo pragmático en vez del idealismo cósmico de Schopenhauer.
Heidegger describió al nihilismo como el estado en el que no queda nada del ser en sí, y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
1. El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2. El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3. El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores.
Relación con ideas políticas
El nihilismo podría asemejarse al anarquismo político, de ir del rechazo de los valores sobrehumanos al rechazo de la autoridad y el gobierno, pero no se trata exactamente de lo mismo. Algunos puntos de diferencia son, principalmente, que el nihilismo es una palabra que designa básicamente dos cosas: 1) un punto de vista filosófico más o menos vitalista, 2) un movimiento cultural contestatario.
Mientras que en lo político el nihilismo, en ninguna de su manifestaciones, aportó mayor originalidad, el anarquismo, en cambio, es una teoría sobre la organización política voluntaria. De todas formas, en determinados casos, la actitud filosófica nihilista podría ser compatible con la política anarquista, esto, claro, en el significado positivo de nihilismo que previamente se ha explicado. Además, el movimiento cultural ruso o nihilismo probablemente fue un precursor del futuro y más serio movimiento anarquista ruso, al tiempo que los autores considerados filósofos nihilistas en Europa Occidental daban algo del sustrato de algunas ideas antideterministas y voluntaristas del anarquismo moderno.
Véase también
• Existencialismo
• Post-Estructuralismo
• Absurdismo
• Amoralismo
• Vitalismo
• Irracionalismo
• Positivismo
• Sofismo
• Escepticismo
• Madhyamaka. Nihilismo budista
Nihilismo
Etimológicamente deriva del latín 'nihil' (nada). Se trata de un término utilizado para descalificar polémicamente cualquier doctrina que niegue o no reconozca realidades o valores que se consideren importantes.
Entre los antecedentes del nihilismo, se le atribuye a Gorgias un nihilismo absoluto (nada existe: si algo existiera, no podría ser conocido; si algo pudiera ser conocido, no podría ser comunicado).
Se llamó también nihilismo al sentimiento de desesperanza que surge en la Rusia del siglo XIX tras las reformas de Alejandro II. En este caso, los nihilistas pretendían romper con la tradición y fundar una sociedad de base científica inspirada en Comte. Se trataba pues de una ruptura con el romanticismo anterior. Luego, los nihilistas pasaron a la acción política y por eso fueron confundidos en ocasiones con anarquistas. Pero en Nietzsche, el nihilismo se definirá en función de la voluntad de poder. Cuando esa voluntad, la esencia de la vida, disminuye, surge el nihilismo pasivo, la decadencia.
Subjetivismo
Nietzsche intentó superar la metafísica occidental, pero no hizo sino llevar el subjetivismo a su techo. Porque su concepto de 'voluntad de poder' significa que el hombre solo se quiere y se afirma a sí mismo ilimitadamente y la fórmula de esa autoafirmación se consolida en el 'eterno retorno' consumando así el 'olvido del ser'. Heidegger, retomará pues esta idea convirtiendo al hombre en el 'señor del ente'.
Abandonando los Valores y el Conocimiento
El nihilismo deriva su nombre de la raíz latina nihil, que significa nada, aquello que no existe. Esta misma raíz se encuentra en el verbo "aniquilar" -- deshacer, destruir completamente. El Nihilismo es una creencia que:
• Etiqueta todos los valores como inútiles, por lo tanto, nada puede ser conocido ni comunicado.
• Se asocia sí misma con el pesimismo extremo y un escepticismo radical, sin ninguna lealtad.
El filósofo alemán, Friedrich Nietzsche (1844-1900), es a menudo más asociado con el nihilismo. En sus notas Will to Power [1883-1888], escribe: "Cada creencia, cada vez que se considera que algo es verdad, es necesariamente falso, porque simplemente no existe ningún mundo verdadero." Para Nietszche, no hay ningún objetivo, orden, ni estructura en el mundo, excepto aquel que le damos. El objetivo del nihilismo se manifiesta a sí mismo en varias perspectivas:
• Nihilismo Epistemológico niega la posibilidad del conocimiento y la verdad, y esta ligado al escepticismo extremo.
• Nihilismo Político defiende la previa destrucción de todos los órdenes políticos, sociales y religiosos como un prerrequisito para cualquier mejoramiento futuro.
• Nihilismo Ético (nihilismo moral) rechaza la posibilidad de la moral absoluta y de los valores éticos. El bien y el mal son vagos, y los valores relacionados son simplemente el resultado de presiones sociales y emocionales.
• Nihilismo Existencial, la visión más conocida, afirma que la vida no tiene ningún significado ni valor intrínseco.
Nihilismo - Un Mundo Sin Significado
El Macbeth de Shakespeare, resume elocuentemente la perspectiva existencial del nihilismo, desdeñando la vida:
¡Apágate, apágate, corta vela! La vida no es sino una sombra pasajera, un mal actor que se pavonea y que teme su hora sobre el escenario. Y luego no se escucha más, es un cuento contado por un idiota, lleno de sonidos y furia, sin ningún significado.
Las predicciones de los filósofos sobre el impacto del nihilismo en la sociedad son desalentadoras. El existencialista Albert Camus (1913-1960), etiquetó el nihilismo como el problema más alarmante del siglo XX. En su ensayo: The Rebel1 pinta un dibujo aterrador de "cómo el colapso metafísico a menudo termina en la total negación y en la victoria del nihilismo, caracterizada por un profundo odio, destrucción patológica, e incalculable muerte." El Nihilismo: Its Origin and Nature, with a Christian Answer2 de Helmut Thielicke, advierte: "El nihilismo tiene, a saber, literalmente una sola verdad que decir, que al final la nada prevalece, y que el mundo no tiene significado."
Nihilismo - Más Allá de la Nada
El nihilismo -- escoger creer en la nada--involucra un alto precio. Un individuo puede elegir el "sentir" en lugar de pensar, ejercer su "voluntad de poder" en lugar de orar, dar gracias, u obedecer a Dios. Después de una impresionante carrera en literatura y creatividad filosófica, Friedrich Nietzsche perdió todo control sobre sus facultades mentales. Al ver maltratar a un caballo, comenzó a sollozar incontrolablemente y colapsó en un estado catatónico. Nietsche murió el 25 de agosto de 1900, se le diagnosticó demencia total. Al decirle Sí a la "vida" pero No a Dios, el profeta del nihilismo perdió ambas.
Más allá de la nada del nihilismo, existe Uno que es más grande que la incredulidad, Uno que tocó a la humanidad (1ra de Juan 5:20) y que nos asegura que nuestras vidas no carecen de significado (Hechos 17:24-28).
Misantropía
La misantropía (del griego μίσος, «odio», y άνθρωπος, «hombre, ser humano») es una tendencia social y psicológica caracterizada por una antipatía general hacia la especie humana.
No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Puede ser ligera o marcada, así como puede tener características muy diferentes que van desde lo inofensivo hasta la crítica social o en su defecto desde el sectarismo hasta la autodestrucción.
Orígenes de la misantropía como movimiento literario
El nacimiento de la misantropía se atribuye a numerosos escritores satíricos, tales como William S. Gilbert (Odio a mis congéneres), aunque tales identificaciones deben ser estrechamente examinadas, pues una visión crítica o tragicómica de la humanidad puede ser confundida con la genuina misantropía.
La misantropía en el teatro
La representación teatral clásica de la misantropía se encuentra en la comedia El misántropo, de Molière, en la que Alcestes, su protagonista, se manifiesta abiertamente en contra de la hipocresía de la sociedad parisina en la que se sitúa la obra, hipocresía llevada al extremo en la vida y maneras de su amada Celimena. La misantropía de Alcestes busca en el exilio voluntario a la vida ermitaña la solución a su hartazgo por la humanidad.
Diferencias con el pesimismo
Existe una distinción importante entre el pesimismo filosófico y la misantropía. Immanuel Kant dijo que «de la naturaleza tortuosa de la humanidad, ninguna cosa recta se puede obtener», aunque ésta no era una expresión sobre la inutilidad de la propia humanidad. Igualmente, Samuel Beckett en una ocasión comentó que «el infierno debe de ser como (…) recordar los buenos tiempos pasados, cuando deseábamos estar muertos» — un alegato que puede, quizás, ser percibido como desolador y desesperado, pero no como anti-humano o expresivo de ningún odio por la humanidad.
Filósofos misántropos
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por otra parte, era casi tan ciertamente misántropo como indica su reputación. Escribió que «la existencia humana debe ser una especie de error». Sin embargo hay que decir que la misantropía no equivale necesariamente a una actitud inhumana hacia la humanidad. Schopenhauer concluyó, de hecho, que el trato ético hacia los otros era la mejor actitud, pues todos somos sufridores y parte de la misma voluntad de vivir; también analizó el suicidio desde una actitud comprensiva que resultaba extraña para su tiempo, cuando era un tema tabú.
En tiempos recientes, Anton LaVey y su marca de satanismo ha expresado una misantropía militante que a diferencia de otros misántropos sí tiene rasgos sectarios, yendo tan lejos como abogar por la esterilización de partes de la población y reducir en guetos «las formas más bajas de vida humana».
Por otro lado, y sin poderse considerar la adopción de una postura propiamente misantrópica, resulta interesante el observar la posición adoptada por el filósofo español José Ortega y Gasset con respecto a la materia tratada, al declararnos abiertamente en el prólogo para franceses de su célebre obra intitulada La Rebelión de las Masas "que no me he dirigido jamás a la humanidad. Esta costumbre de hablar a la humanidad, que es la forma más sublime y, por lo tanto, más despreciable de la democracia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites, y que siendo, por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración".
La misantropía en la cultura popular
Aunque rara, la misantropía también ha aparecido en formas de entretenimiento popular. El comediante de monólogos americano Bill Hicks mostró rasgos de misantropía en su trabajo, llamando a la raza humana «un virus con putos zapatos», y refiriéndose a sí mismo, en múltiples ocasiones, como un «misántropo humanista».
El ser humano como tal es un cúmulo de ridiculeces y en masa es una aberración (Guillermo Cornejo).
Igualmente aparecen temas de misantropía en The Holy Bible («La Sagrada Biblia»), tercer álbum de la banda galesa de rock Manic Street Preachers. Éste incluía versos tales como «todo lo que predico es extinción» y la muestra de un discurso del autor J. G. Ballard expresando lo que parecían ser sentimientos profundamente misántropos. Además, el protagonista Johnny C., del cómic Johnny the Homicidal Maniac, exhibe una fuerte misantropía, en dichos y en hechos. Mister Hyde (el antagonista del doctor Jeckyll) y el Doctor House son también conocidos misántropos (aunque este último no tan marcado como los otros).
La misantropía como protociencia
Algunos han considerado elevar la misantropía a una protociencia de misantropología.
En 1992, el ensayista estadounidense Florence King, un autoproclamado misántropo, escribió un libro de humor sobre la historia de un misántropo titulado With Charity Toward None: A Fond Look at Misanthropy («Por caridad hacia nadie: una entrañable mirada hacia la misantropía»).
Casos extremos
En casos extremos, la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Asesino de al menos 21 personas, Carl Panzram dijo, en 1922, desde la cárcel de Washington DC: «Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando y violando gente». O, por ejemplo, los asesinos que realizaron tiroteos en la famosa masacre del instituto Columbine, en cuyos diarios citaban su odio a la raza humana, al poco de matar a 13 personas y suicidarse.
Algunos creen que aquellos con una profunda misantropía pueden sufrir de baja autoestima, depresión e incluso tendencias suicidas.
La misantropía es una tendencia social y psicológica caracterizada por una antipatía general hacia la especie humana. No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Puede ser ligera o marcada, así como puede tener características muy diferentes que van desde lo inofensivo hasta la crítica social o en su defecto desde el sectarismo hasta la autodestrucción.
Martín Heidegger también mostró cierta misantropía en su preocupación por los «ellos» — la tendencia de la gente a conformarse con un punto de vista sobre el que nadie ha reflexionado, pero es secundado porque «así lo dicen ellos». A diferencia de Schopenhauer, Heidegger era opuesto a cualquier ética o razón para tratar a los otros con respeto. En tiempos recientes, Anton LaVey y su marca de satanismo ha expresado una misantropía militante que a diferencia de otros misántropos sí tiene rasgos sectarios, yendo tan lejos como abogar por la esterilización de partes de la población y reducir en guetos «las formas más bajas de vida humana».
Por otro lado, y sin poderse considerar la adopción de una postura propiamente misantrópica, resulta interesante el observar la posición adoptada por el filósofo español José Ortega y Gasset con respecto a la materia tratada, al declararnos abiertamente en el prólogo para franceses de su célebre obra intitulada La Rebelión de las Masas "que no me he dirigido jamás a la humanidad. Esta costumbre de hablar a la humanidad, que es la forma más sublime y, por lo tanto, más despreciable de la democracia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites, y que siendo, por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración".
Aunque rara, la misantropía también ha aparecido en formas de entretenimiento popular. El comediante de monólogos americano Bill Hicks mostró rasgos de misantropía en su trabajo, llamando a la raza humana «un virus con putos zapatos», y refiriéndose a sí mismo, en múltiples ocasiones, como un «misántropo humanista».
El ser humano como tal es un cúmulo de ridiculeces y en masa es una aberración (Guillermo Cornejo).
Igualmente aparecen temas de misantropía en The Holy Bible («La Sagrada Biblia»), tercer álbum de la banda galesa de rock Manic Street Preachers. Éste incluía versos tales como «todo lo que predico es extinción» y la muestra de un discurso del autor J. G. Ballard expresando lo que parecían ser sentimientos profundamente misántropos. Además, el protagonista Johnny C., del cómic Johnny the Homicidal Maniac, exhibe una fuerte misantropía, en dichos y en hechos. El Dr. Gregory House, interpretado por Hugh Laurie en la serie televisiva House M.D., Vegeta, de la serie Dragon Ball y Míster Hyde (el antagonista del doctor Jeckyll), de son también conocidos misántropos. Henry Chinaski,el protagonista de varias novelas de Charles Bukowski (y su alter ego) también.
Algunos han considerado elevar la misantropía a una protociencia de misantropología.
En 1992, el ensayista estadounidense Florence King, un autoproclamado misántropo, escribió un libro de humor sobre la historia de un misántropo titulado With Charity Toward None: A Fond Look at Misanthropy («Por caridad hacia nadie: una entrañable mirada hacia la misantropía»).
En casos extremos, la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Asesino de al menos 21 personas, Carl Panzram dijo, en 1922, desde la cárcel de Washington DC: «Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando y violando gente».
Algunos creen que aquellos con una profunda misantropía pueden sufrir de baja autoestima, depresión e incluso tendencias suicidas.
Barón Holbach
"Me preguntas si soy misántropo. ¿No ves que soy hombre y estudio a los hombres?"
Santiago Ramón
"Si crees gozar de la felicidad manteniéndote alejado de los hombres, eres un dios, un anacoreta o una bestia."
Los verdaderos misántropos no se hallan en la soledad sino en el mundo; porque el uso práctico de la vida, y no la filosofía, es lo que hace odiar a los hombres.
Leopardi
Sobre un famoso misantropo (Dirty Harry) "él no discrimina, odia a todo el mundo por igual"
No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Puede ser ligera o marcada, así como puede tener características muy diferentes que van desde lo inofensivo hasta la crítica social o en su defecto desde el sectarismo hasta la autodestrucción.
Orígenes de la misantropía como movimiento literario
El nacimiento de la misantropía se atribuye a numerosos escritores satíricos, tales como William S. Gilbert (Odio a mis congéneres), aunque tales identificaciones deben ser estrechamente examinadas, pues una visión crítica o tragicómica de la humanidad puede ser confundida con la genuina misantropía.
La misantropía en el teatro
La representación teatral clásica de la misantropía se encuentra en la comedia El misántropo, de Molière, en la que Alcestes, su protagonista, se manifiesta abiertamente en contra de la hipocresía de la sociedad parisina en la que se sitúa la obra, hipocresía llevada al extremo en la vida y maneras de su amada Celimena. La misantropía de Alcestes busca en el exilio voluntario a la vida ermitaña la solución a su hartazgo por la humanidad.
Diferencias con el pesimismo
Existe una distinción importante entre el pesimismo filosófico y la misantropía. Immanuel Kant dijo que «de la naturaleza tortuosa de la humanidad, ninguna cosa recta se puede obtener», aunque ésta no era una expresión sobre la inutilidad de la propia humanidad. Igualmente, Samuel Beckett en una ocasión comentó que «el infierno debe de ser como (…) recordar los buenos tiempos pasados, cuando deseábamos estar muertos» — un alegato que puede, quizás, ser percibido como desolador y desesperado, pero no como anti-humano o expresivo de ningún odio por la humanidad.
Filósofos misántropos
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por otra parte, era casi tan ciertamente misántropo como indica su reputación. Escribió que «la existencia humana debe ser una especie de error». Sin embargo hay que decir que la misantropía no equivale necesariamente a una actitud inhumana hacia la humanidad. Schopenhauer concluyó, de hecho, que el trato ético hacia los otros era la mejor actitud, pues todos somos sufridores y parte de la misma voluntad de vivir; también analizó el suicidio desde una actitud comprensiva que resultaba extraña para su tiempo, cuando era un tema tabú.
En tiempos recientes, Anton LaVey y su marca de satanismo ha expresado una misantropía militante que a diferencia de otros misántropos sí tiene rasgos sectarios, yendo tan lejos como abogar por la esterilización de partes de la población y reducir en guetos «las formas más bajas de vida humana».
Por otro lado, y sin poderse considerar la adopción de una postura propiamente misantrópica, resulta interesante el observar la posición adoptada por el filósofo español José Ortega y Gasset con respecto a la materia tratada, al declararnos abiertamente en el prólogo para franceses de su célebre obra intitulada La Rebelión de las Masas "que no me he dirigido jamás a la humanidad. Esta costumbre de hablar a la humanidad, que es la forma más sublime y, por lo tanto, más despreciable de la democracia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites, y que siendo, por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración".
La misantropía en la cultura popular
Aunque rara, la misantropía también ha aparecido en formas de entretenimiento popular. El comediante de monólogos americano Bill Hicks mostró rasgos de misantropía en su trabajo, llamando a la raza humana «un virus con putos zapatos», y refiriéndose a sí mismo, en múltiples ocasiones, como un «misántropo humanista».
El ser humano como tal es un cúmulo de ridiculeces y en masa es una aberración (Guillermo Cornejo).
Igualmente aparecen temas de misantropía en The Holy Bible («La Sagrada Biblia»), tercer álbum de la banda galesa de rock Manic Street Preachers. Éste incluía versos tales como «todo lo que predico es extinción» y la muestra de un discurso del autor J. G. Ballard expresando lo que parecían ser sentimientos profundamente misántropos. Además, el protagonista Johnny C., del cómic Johnny the Homicidal Maniac, exhibe una fuerte misantropía, en dichos y en hechos. Mister Hyde (el antagonista del doctor Jeckyll) y el Doctor House son también conocidos misántropos (aunque este último no tan marcado como los otros).
La misantropía como protociencia
Algunos han considerado elevar la misantropía a una protociencia de misantropología.
En 1992, el ensayista estadounidense Florence King, un autoproclamado misántropo, escribió un libro de humor sobre la historia de un misántropo titulado With Charity Toward None: A Fond Look at Misanthropy («Por caridad hacia nadie: una entrañable mirada hacia la misantropía»).
Casos extremos
En casos extremos, la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Asesino de al menos 21 personas, Carl Panzram dijo, en 1922, desde la cárcel de Washington DC: «Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando y violando gente». O, por ejemplo, los asesinos que realizaron tiroteos en la famosa masacre del instituto Columbine, en cuyos diarios citaban su odio a la raza humana, al poco de matar a 13 personas y suicidarse.
Algunos creen que aquellos con una profunda misantropía pueden sufrir de baja autoestima, depresión e incluso tendencias suicidas.
La misantropía es una tendencia social y psicológica caracterizada por una antipatía general hacia la especie humana. No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Puede ser ligera o marcada, así como puede tener características muy diferentes que van desde lo inofensivo hasta la crítica social o en su defecto desde el sectarismo hasta la autodestrucción.
Martín Heidegger también mostró cierta misantropía en su preocupación por los «ellos» — la tendencia de la gente a conformarse con un punto de vista sobre el que nadie ha reflexionado, pero es secundado porque «así lo dicen ellos». A diferencia de Schopenhauer, Heidegger era opuesto a cualquier ética o razón para tratar a los otros con respeto. En tiempos recientes, Anton LaVey y su marca de satanismo ha expresado una misantropía militante que a diferencia de otros misántropos sí tiene rasgos sectarios, yendo tan lejos como abogar por la esterilización de partes de la población y reducir en guetos «las formas más bajas de vida humana».
Por otro lado, y sin poderse considerar la adopción de una postura propiamente misantrópica, resulta interesante el observar la posición adoptada por el filósofo español José Ortega y Gasset con respecto a la materia tratada, al declararnos abiertamente en el prólogo para franceses de su célebre obra intitulada La Rebelión de las Masas "que no me he dirigido jamás a la humanidad. Esta costumbre de hablar a la humanidad, que es la forma más sublime y, por lo tanto, más despreciable de la democracia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites, y que siendo, por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración".
Aunque rara, la misantropía también ha aparecido en formas de entretenimiento popular. El comediante de monólogos americano Bill Hicks mostró rasgos de misantropía en su trabajo, llamando a la raza humana «un virus con putos zapatos», y refiriéndose a sí mismo, en múltiples ocasiones, como un «misántropo humanista».
El ser humano como tal es un cúmulo de ridiculeces y en masa es una aberración (Guillermo Cornejo).
Igualmente aparecen temas de misantropía en The Holy Bible («La Sagrada Biblia»), tercer álbum de la banda galesa de rock Manic Street Preachers. Éste incluía versos tales como «todo lo que predico es extinción» y la muestra de un discurso del autor J. G. Ballard expresando lo que parecían ser sentimientos profundamente misántropos. Además, el protagonista Johnny C., del cómic Johnny the Homicidal Maniac, exhibe una fuerte misantropía, en dichos y en hechos. El Dr. Gregory House, interpretado por Hugh Laurie en la serie televisiva House M.D., Vegeta, de la serie Dragon Ball y Míster Hyde (el antagonista del doctor Jeckyll), de son también conocidos misántropos. Henry Chinaski,el protagonista de varias novelas de Charles Bukowski (y su alter ego) también.
Algunos han considerado elevar la misantropía a una protociencia de misantropología.
En 1992, el ensayista estadounidense Florence King, un autoproclamado misántropo, escribió un libro de humor sobre la historia de un misántropo titulado With Charity Toward None: A Fond Look at Misanthropy («Por caridad hacia nadie: una entrañable mirada hacia la misantropía»).
En casos extremos, la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Asesino de al menos 21 personas, Carl Panzram dijo, en 1922, desde la cárcel de Washington DC: «Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando y violando gente».
Algunos creen que aquellos con una profunda misantropía pueden sufrir de baja autoestima, depresión e incluso tendencias suicidas.
Barón Holbach
"Me preguntas si soy misántropo. ¿No ves que soy hombre y estudio a los hombres?"
Santiago Ramón
"Si crees gozar de la felicidad manteniéndote alejado de los hombres, eres un dios, un anacoreta o una bestia."
Los verdaderos misántropos no se hallan en la soledad sino en el mundo; porque el uso práctico de la vida, y no la filosofía, es lo que hace odiar a los hombres.
Leopardi
Sobre un famoso misantropo (Dirty Harry) "él no discrimina, odia a todo el mundo por igual"
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